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| Se tuguriza la vía Marinilla - El Peñol |
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El Peñol: Los habitantes de la subregión de los embalses somos testigos de cómo semanalmente aparecen más y más construcciones de mal gusto a los lados del eje de la vía regional que comunica El Peñol con Marinilla y el resto del Departamento. Modestos negocios que no cuentan con permisos oficiales, donde se expenden licores, alimentos, bebidas gaseosas, legumbres y también las tradicionales arepas de chócolo, aparecen construidos de la noche a la mañana con guaduas, plásticos, latas y cualquier elemento que simplemente sirva de encerramiento, para atraer como compradores a los miles de visitantes que tienen como destino las localidades ubicadas sobre este corredor turístico. Inescrupulosamente y sin respetar las normas, estas construcciones se han ido ampliando y hasta ofrecen servicios sanitarios también cerrados por plásticos. Las ordenanzas departamentales vigentes exigen que sobre este eje vial se respe como espacio público, que hace parte integral de la misma carretera, doce metros a lado y lado de la carretera. Esto nos lleva ante la realidad de una invasión del espacio público, que bajo la forma de aparentes tugurios, deteriora el paisaje natural y coloca en riesgo a los usuarios de estos establecimientos informales por sus dudosas condiciones higiénico sanitarias. Si a este panorama se suma la mala costumbre de amontonar grandes retales de madera provenientes de los aserríos para incendiarlos incluso tocando el perímetro de la vía, estamos también ante un deterioro ambiental de funestas consecuencias. Desde hace más de cuatro años, la administración municipal de El Peñol ha venido insistiendo formalmente sobre este obligatorio control a las autoridades del Municipio de Marinilla, sin que ni siquiera se obtenga respuesta alguna. Ni las advertencias de la Procuraduría Provincial, ni las exigencias de las normas de policía, han logrado el interés de las autoridades de esta localidad vecina para atender este real abandono y tugurización de su jurisdicción rural. Mientras tanto, estos establecimientos y favelas seguirán aumentando por la rentabilidad que representan, para convertirse próximamente en la primera imagen del bello Oriente Antioqueño, que desde el mes de marzo recibirán los visitantes de los juegos suramericanos 2010.
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