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El viernes 9 de abril de 2010, solemnemente fue inaugurada la restauración de la Capilla San Francisco y se consagró el nuevo altar, lugar donde se rinde culto desde 1957, pasando por allí desde entonces generaciones de rionegreros.
Monseñor Román Gomes, séptimo Rector del Templo, notó el techo atacado por goteras, las paredes roídas, la espadaña agrietada, los pisos acabados por las pisadas y el deterioro por el tiempo. Compartió la preocupación con su Obispo y juntos emprendieron la tarea de reconstruir el templo.
Emprendieron la gestión de recursos para la obra, sus clamores los escuchó el Gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos Botero, quién sin vacilar comprometió los recursos del Departamento con el 80% del costo de la Obra.
La capilla de San Francisco de Asís está ubicada en Rionegro, departamento de Antioquia, Colombia, a dos cuadras de la Plaza de la Libertad, brinda su frente al Parque de Los Mártires
, su construcción inició en 1759, bajo la dirección de la Orden de los Sagrados Corazones, a quienes estuvo inicialmente consagrado, hasta 1767 cuando los Jesuitas fueron expulsados de América por orden del Rey Calos III de España. El nombre actual lo adopto desde 1778, cuando fue consagrado al culto de San Francisco de Asís.

La descripción más antigua del templo, en la que se da una idea de cómo era originalmente, data de 1894, según datos de la memoria del proceso de restauración, “La Iglesia con su capilla mayor. Su construcción de tapias y cubierta de teja, enladrillada toda ella. Su techo está sostenido sobre diez y ocho columnas de madera cuadrada con su frontispicio de cal y ladrillo. Su longitud treinta y siete varas; su latitud doce varas y un tercio. La capilla mayor tiene siete varas i cuarto de longitud y de latitud cinco varas. Esta tiene dos sacristías y un corredor ancho, y cada una con cinco varas de longitud y cuatro de latitud. Tiene un coro donde está el órgano para los cantos y un pulpito de madera dorada i con pintura al óleo”.
“La iglesia tiene una puerta grande de madera con dos postigos, su chapa con llave y dos aldabas (sic). Debajo del coro una mampara grande pintada al óleo; tiene dos puertas de madera con su chapas i pintadas al óleo, estas para dentrar(sic) a las sacristías y en la derecha una puerta con chambrada para salir al corredor. I esta última con aldabas(sic). En la pared de esta sacristía hai[sic) una alacena envitiada(sic) como igualmente en la otra y esta última una ventana con armella(sic]. En la capilla mayor hai(sic) ventanas de rejas de madera, en el cuerpo de la Iglesia 4 ventanas con sus aldabas(sic)”.
Asegurados los recursos, se iniciaron los estudios pertinentes para la restauración y después de múltiples reuniones en las que se analizó la historia del templo, se determinó la intervención que se debía hacer para lograr la preservación lo más aproximada a la construcción original.
Se concluyó que la capilla se encontraba en avanzado estado de deterioro debido a la falta de mantenimiento y a intervenciones inapropiadas realizadas a través de la historia, además de la influencia del clima y animales que fueron afectando la estructura. Después de este análisis la recomendación fue la inmediata restauración con el fin de evitar el colapso de la estructura con los consecuentes daños mayores que podría ocasionar.
Se acordó el cierre de la capilla y el traslado de los elementos litúrgicos a un templo improvisado donde se continuaron celebrando los actos sagrados durante el tiempo que duraron los trabajos.
El 1 de mayo de 2008 se iniciaron las obras, con el propósito de realizar las siguientes intervenciones: Desmontar y reconstruir el techo en su totalidad, reparar las grietas de las tapias, desmontar y reconstruir el cimborrio, desmontar y reconstruir la espadaña, cambiar el sistema de desagües, reconstruir el coro y restaurar los colores originales de la capilla.
Iniciados los trabajos, en su avance se vio la necesidad de otras intervenciones, entonces se acordó también el cambio de pisos, reconstrucción del atrio, cambio de puertas y ventanas, restauración de los retablos laterales (el de San Francisco de Asís y el del Sagrado Corazón de Jesús), reparación de los confesionarios, remplazo del altar, restauración de las imágenes, reemplazo del ambón, instalación de un nuevo sistema de iluminación, reemplazo de la sede, instalación de un sistema de alarmas, cambio del equipo de sonido, reparación de expositorio y reconstrucción del comulgatorio.
El trabajo estuvo a cargo del Consorcio Conguadua Restauradores Ltda., bajo la dirección de la Arquitecta Beatriz Elena Ramírez González, con la coordinación de Monseñor Darío Gómez y el Presbítero John Jairo Olaya Ballesteros, el nuevo altar, el ambón y la sede fueron obra del artesano William Martínez. Los obreros lo asentaron sobre su nuevo cimiento preparado para la celebración de la fiesta que lo consagraría a la adoración del Señor y quedar allí como testigo eterno de peregrinos que por él pasan.

Las nuevas obras quedaron concluidas el 5 de abril de 2010, semejante a la narración bíblica, “Tomaron piedras sin labrar, conforme prescribe la Ley; repararon el santuario y el interior del templo, purificaron los atrios, hicieron nuevos vasos sagrados, e introdujeron el candelabro, el altar de los perfumes y la mesa del templo. Quemaron incienso en el altar, encendieron las lámparas del candelabro que lucían en el templo, colocaron los panes sobre la mesa y colgaron las cortinas, De esta manera dieron fin a la obra.”
Asimilando a Macabeos, también Monseñor Ricardo, tomo el vaso con el crisma, lo derramó sobre la superficie del altar, con sus manos lo ungió, en cuenco con brazas sobre el altar quemó el incienso, el cual con su hálito envolvió el templo, elevándose hasta el cielo con su suave aroma, como entregándole a Dios su nueva casa de adoración y excusando a los mortales por la necesaria profanación para revivir esta casa del Señor.
Acto seguido, sacerdotes, dotados de inmaculados purificadores, frotan el altar hasta quedarlo pulcro, lo visten y adornan festivamente con sagrado mantel, traen candelabros, que aun apagados, Monseñor Ricardo los alimenta con la luz, para luego servir allí, en la nueva ara, a los comensales de la mesa del Señor.
“El Altar es lo más importante en un templo, en la fenomenología religiosa el altar es el primer elemento del que tenemos noticia, ya los primitivos reunían algunas piedras o escogían una piedra grande, la ungían con aceite y la destinaban a presentar desde allí sus ofrendas a Dios, el altar era entonces como una plataforma desde donde subían las alabanzas, la gratitud, la suplica a Dios. A partir del altar se fueron construyendo los lugares sagrados, podría decirse que un templo se construye para cubrir un altar, para proteger un altar, para darle la grandeza, la magnificencia, que tiene el altar, por eso un templo, así sea muy bello, si no tiene un altar noble bien construido carece del elemento esencial. El altar para nosotros, es un signo de Cristo, por eso al comienzo y al final de cada celebración, el que preside la asamblea se acerca y en nombre de toda la comunidad besa el altar, es como un beso que da al rostro de Cristo”, expresó Monseñor Ricardo, al momento de su consagración.
Los arquitectos describen lo que allí encontraron, “El templo de San Francisco de Asís es de planta rectangular, con techo a dos aguas, su interior es de tres naves divididas por pilares de madera. Tiene tres ventanas y una puerta sellada”
Como si para este templo hubiese profetizado Ezequiel “Llevóme luego de nuevo a la puerta de fuera del santuario que daba al oriente, pero la puerta estaba cerrada, y me dijo Yavé: Esta puerta ha de estar cerrada; no se abrirá ni entrará por ella hombre alguno, porque ha entrado por ella Yavé, Dios de Israel; por lo tanto, ha de quedar cerrada.”
La capilla es un testigo arquitectónico de la historia de Rionegro, pero también, como lo manifestó Monseñor Tobón, “A partir de esta capilla podríamos reconstruir la historia de la comunidad cristiana de Rionegro, por eso valía la pena la restauración de este templo”.
La intervención costo mil 175 millones de pesos (US 611.558), con el 80% de los recursos garantizados por el Departamento de Antioquia y el Municipio de Rionegro, se acudió la feligresía quienes generosamente también aportaron, así entre comunidad y Diócesis se logró completar el dinero requerido.
Aportes
| Gobernación de Antioquia | 850.000.000 | |
| Municipio de Rionegro | 87.000.000 | |
| Diócesis de Sonsón-Rionegro y Fieles | 238.000.000 | |
| Total | 1´175.000.000 |
“Con la adoración permanente de la Eucaristía, La capilla de San Francisco se ha vuelto un pulmón espiritual en el centro de Rionegro, aquí, todos los que pasan, todos los que peregrinos y fatigados que van por la ciudad, encuentran un lugar de paz, de consolación y de reposo. He escuchado tantos testimonios bellísimos de personas que desde aquí han salido reconfortadas y animadas para proseguir la marcha y para cumplir su misión en el mundo”, dijo Monseñor Ricardo en su exégesis.
Para regir este renovado templo fue elegido el Presbítero Oscar Orlando Jiménez, “Valoremos esta capilla como un patrimonio histórico, como un bien de interés cultural, como un monumento arquitectónico si se quiere, pero veamos ante todo un espacio donde nos podemos encontrar con Dios, donde podemos sentir el amor de Dios, donde nos podamos dejar amar por Dios”, concluyó Monseñor Ricardo Tobón.
Este templo junto con el resto del centro histórico de la ciudad de Rionegro es declarado monumento nacional mediante la Ley 163 de 1959, hoy es uno de los últimos vestigios de lo que fuera la ciudad en los tiempos de la convención de 1863.
Al concluir los actos litúrgicos, el Señor Gobernador de Antioquia tomó la palabra y expresó “El año pasado, o sea el 2009, el templo cumplió 250 años de su construcción original, construcción de tipo colonial que alberga también importante colección de arte de la misma época, esta construcción estuvo a punto de colapsar por su precario estado, pero gracias a la iniciativa del señor Obispo de la Diócesis Sonsón-Rionegro, Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, se ha logrado la total restauración que hoy podemos apreciar. La Gobernación de Antioquia tomó todo el interés en la iniciativa del señor Obispo para que se hiciera la inversión correspondiente y el municipio de Rionegro pudiera tener para siempre este templo”
