
Marcha por la vida en MarinillA raíz de todos los hechos violentos que vienen ocurriendo en los últimos días en Marinilla, organizaciones sociales y población ... Leer Más |
La protección de los periodistEspecial referencia al caso Romeo Langlois. Mucho se ha hablado en los últimos días acerca de la situación del periodista francés &nbs... Leer Más |
Registro Único de Víctimas: unEl Registro Único de Víctimas tiene en aprietos a las instituciones del Ministerio Público en Antioquia, porque diligenciar un solo ... Leer Más |
Qué decir para salvar un bosquCon un apoyo social fuerte es posible frenar los proyectos depredado... Sábado, 5 Mayo 2012 Leer Más |
La izquierda acepta o rechazaAmbas posiciones la dejan frente a consecuencias duras y enormes res... Sábado, 28 Abril 2012 Leer Más |
El discurso sindical debe consLos sindicalistas para sus luchas reivindicativas deben considerar l... Sábado, 14 Abril 2012 Leer Más |
El Oriente Antioqueño construyEl Oriente antioqueño construye autonomía territorial, como pr... Domingo, 8 Abril 2012 Leer Más |
Los socialistas deben explicarCuando muchos en la izquierda se limitan a denunciar y actuar frente... Sábado, 7 Abril 2012 Leer Más |
EN SÓNSÓN, EN un hecho sin esclarecer, tres hombres armados asesinaron a un par de esposos y a una madre soltera. Los hijos de las víctimas están en un hogar de paso.
Aferrada a la montaña está la casa. Parece con vida, de esas de pesebre, pero adentro de las paredes de bahareque, ajadas por el paso inevitable de los años, no hay nadie.
Parece con vida porque en el pequeño patio de tierra, rodeado de begonias, mandarinos y otros árboles, aún está colgada la ropita del bebé de 14 meses, las botas del que tiene 4 años, la camisa rota y sudorosa del padre y algunas prendas íntimas de la madre.
Sigue ahí el café recién cogido, tostado y molido, y en el gallinero todavía se escuchan el cacarear de siete gallinas y los ladridos de dos perros flacuchentos que reciben, malhumorados, a quien se acerque a la casa.
No hay nadie, porque la muerte, traicionera y cobarde, llegó de noche a dos hogares enclavados en el verdor del cañón del corregimiento Los Medios en la vereda Media Cuesta, del municipio de Sonsón, y dejó a nueve niños sin padres.
"Llegaron tres hombres y sacaron a mis papás de la casa. A nosotros nos dejaron encerrados. Después se escucharon los disparos", es lo que cuenta a las autoridades el hijo mayor, de 14 años, de Olga y Jesús (*), horas después de que murieran por tiros de escopeta.
La muerte hizo su ronda
Cubierta con pasamontañas, la muerte hizo su arribo el lunes santo, a las 9:00 p.m. hasta la casa de Olga y Jesús.
Tres hombres encapuchados les pidieron un dinero airadamente, pero ante la respuesta negativa de los campesinos, los sacaron de la casa veinte metros y en medio de la oscuridad, se escucharon los disparos.
El miedo hizo de las suyas y sólo cuando todo estaba en silencio, el hijo mayor y su hermana de 13 años salieron a mirar qué pasaba.
"Fueron a la finca más cercana (a 30 minutos de distancia) y les dijeron a los vecinos que a sus padres los habían asesinado. Cuando allá se dirigían, sintieron otro disparo", afirma Miriam Astrid Porras Henao, secretaria de Gobierno de Sonsón.
El otro disparo segó la vida de Margarita (*), una vecina, madre de otros dos menores. En el momento de su muerte, la mamá de Margarita, que vivía con ellos, estaba en Rionegro practicándose unos exámenes médicos.
"Los menores los encontramos empapados, muy afectados y llorando. Pasaron toda la noche en casa de algunos vecinos quienes dieron aviso a la Policía de los asesinatos", cuenta Claudia Marcela Jiménez, personera de Sonsón.
Y llegó el miedo
Desde el día en que ocurrieron las muertes, el miedo se instaló en la vereda, y aunque en la Secretaría de Gobierno no hay denuncias sobre desplazamientos, el corregimiento Los Medios se ha ido quedando solo.
Orlando (*), un vecino de Olga y Jesús que escuchó los disparos mientras picaba una penca para darle a las vacas, reconoce que el temor le hace una mala jugada cada vez que la noche llega.
"Ellos eran muy buenas personas. Eran muy religiosos y muy serviciales. No entiendo que pasó", cuenta el campesino con sus ojos aguados mientras alimenta los perros y las gallinas, únicos habitantes de la casa.
"Lo más triste es que quedaron esos niños sin hogar. ¿Qué va a ser de ellos?", agrega Orlando.
El temor también asaltó a la profesora. No ha vuelto a dar clases, tampoco van los niños. La escuela está vacía. Solo en un tablero, escrito con tiza blanca, quedó grabado desde antes de Semana Santa: "Ésta es una semana de reflexión".
Padre y madre a la vez
En las habitaciones del hogar de paso, al hijo mayor de Olga y Jesús le toca hacer de padre y madre.
Sobre sus hombros adolescentes recae ahora la gran responsabilidad de velar por sus seis hermanos, de los cuales no quiere separarse.
La madre de Margarita tiene a sus dos nietos. Ella también velará porque no les falte el amor de madre que los tiros de escopeta les quitó la noche del 29 de marzo.
Mientras se decide la custodia, allá en Los Medios las humildes viviendas comienzan a perderse en la espesura del abandono y los pequeños no podrán regresar al que un día fue su hogar, en el que sus padres los protegían.
Están en un hogar de paso
Después de los hechos, los nueve menores fueron protegidos por la Comisaría de Familia de Sonsón.
"Ellos están con medida temporal de hogar de paso y con el cuidado de una madre comunitaria hasta establecer, con la familia, la persona mas idónea para que se haga cargo. Los siete niños manifestan que no quieren separarse, y los otros dos están en la casa de su abuela materna", manifestó Alba Lucía Villa Jaramillo, comisaria de Familia.
Según la funcionaria, dos sicólogas han atendido a los menores que están en crisis, y con esta ayuda se busca que superen el duelo.
"Ellos estuvieron en el sepelio para que se dieran cuenta de esa realidad tan dura", afirmó Villa y agregó que algunos niños presentan desnutrición y un grado bajo de escolaridad.
El director Regional del Instituo de Bienestar Familiar, Guillermo García Gaviria, explicó que esta institución no maneja cifras de menores huerfános por la violencia, pero que en el momento el ICBF atiende a 6.342 menores internos a quienes les han sido vulnerados sus derechos, entre ellos, los huérfanos víctimas de la violencia.