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Este año, el jueves 25 de febrero, la Oficina de Información del Consejo de Estado, del gabinete de China, publicó su propio informe sobre Derechos Humanaos en Estados Unidos, en un documento publicado en Internet que tituló Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2008. El informe se presenta en seis capítulos:
I. Sobre el derecho a la vida y la seguridad personal
II Sobre los Derechos Civiles y Políticos
III. Sobre los derechos económicos, sociales y culturales
IV. Discriminación racial
V. Sobre los Derechos de Mujeres y Adolescentes
VI. Sobre las violaciones de los derechos humanos en otros países
II Sobre los Derechos Civiles y Políticos
Un número cada vez mayor de restricciones se han venido imponiendo sobre los derechos civiles en Estados Unidos.
Según un reportaje del periódico The Washington Post publicado en su página de Internet el 4 de abril de 2008, la inspección profunda de paquetes (deep-packet inspection), una tecnología de vigilancia completamente nueva que ya está siendo aplicada, está en capacidad de grabar cada página de Internet visitada, cada email enviado, y cada búsqueda llevada a cabo en la red. Estadísticas indican que por lo menos 100.000 usuarios estadounidenses de Internet han sido rastreados, y los proveedores del servicio han llevado a cabo tests sobre hasta un 10 por ciento de los internautas de ese país (The Washington Post, 4 de abril de 2008). El FBI se ha visto involucrado en acciones ilegales de vigilancia lanzadas por el gobierno estadounidense en todo el país, con lo cual ha obtenido miles de registros telefónicos, cuentas bancarias, y otras piezas de información personal utilizando métodos no respaldados por la ley.
El 15 de julio de 2008, el periódico The Seattle Times informó que el presidente George W. Bush firmó el 10 de julio un borrador que reorganizaba las escuchas telefónicas por parte del gobierno y lo llamó "una legislación destacada que es vital para la seguridad de nuestro pueblo". La nueva ley garantiza la inmunidad legal de las empresas de telecomunicaciones que tomen parte en los programas de seguimiento y rastreo, y a la vez autoriza al gobierno a pinchar comunicaciones internacionales entre personas que estén fuera del territorio de los Estados Unidos con propósitos antiterroristas sin necesidad de obtener la aprobación de una corte. El Departamento de Seguridad Nacional reveló en julio de 2008 que, como parte de las políticas para las requisas realizadas en los puestos fronterizos, los agentes federales pueden llevar el computador personal u otros aparatos electrónicos de un viajero hasta otro lugar y por un período de tiempo no especificado sin que esto constituya una conducta errónea o ilegal (The Washington Post, 1 de agosto de 2008). El 8 de diciembre de 2008, el diario New York Times informó que la Agencia Nacional de Seguridad accedió ilegalmente a las conversaciones telefónicas de un académico musulmán llamado Ali al-Tamimi en el estado de Virginia del Norte y retuvo intencionalmente materiales conseguidos a través de dichas escuchas no aurorizadas durante una audiencia en 2005, en la cual el escolar fue condenado bajo cargos de terrorismo. Dichos materiales podrían ofrecer evidencia de que el programa de espionaje telefónico del gobierno de los Estados Unidos ha violado los derechos civiles de sus ciudadanos.
Los abusos de fuerza por parte de la policía infringieron los derechos civiles de los estadounidenses.
De acuerdo con un informe del diario The Chicago Tribune, publicado en su edición del 25 de junio de 2008, Chicago fue testigo en ese mes de la muerte a tiros a manos de la policía de cinco personas en dos semanas, en ocho incidentes separados. Shapell Terrell, un trabajador de 39 años de una empresa de servicios sanitarios de la ciudad, fue abatido por agentes de la policía el 22 de junio a la entrada de un edificio de dos pisos en cuyos cuatro apartamentos había familiares suyos.(The Chicago Tribune, 23 de junio de 2008). Luis Colón, de 18 años, murió como consecuencia de los balazos propinados por un policía vestido de civil mientras caminaba con su novia hacia un restaurante en el que se iban a reunir a comer con unos amigos, el 24 de junio (The Chicago Tribune, 25 de junio de 2008). Daryl Battle, de 20 años, fue abaleado por representantes de la ley en su apartamento de Brooklyn, Nueva York, la mañana del 2 de agosto. Michael Mineo fue sodomizado con su bastón por un policía el 15 de octubre en una congestionada plataforma del metro de Brooklyn el 15 de octubre (The New york Times, 10 de diciembre de 2008). A Gilberto Blanco los oficiales le dispararon y le hirieron mortalmente mientras blandía una silla plegable frente a una agente de nombre Dawn Ortiz en un estacionamiento cercano a la iglesia de Coney Island (The New York Times, 1 de diciembre de 2008).
La proporción de personas recluidas en las prisiones estadounidenses con respecto a la población total del país ha marcado un nuevo récord. El Washington Post reportó el 11 de julio de 2008 que ese país norteamericano tenía, para entonces, 2,3 millones de criminales tras las rejas, más que cualquiera otro estado del mundo. Un reporte emitido por el Departamento de Justicia de Estados Unidos el 11 de diciembre de 2008, dice que, para finales de 2007, más de 7,3 millones de personas estaban bajo libertad condicional, en la cárcel, o libres bajo palabra, lo que equivale al 3,2 por ciento de todos los adultos estadounidenses, o uno de cada 31 mayores de edad (The United Press International, 11 de diciembre de 2008). En cuanto a los hombres de raza negra con edades entre los 20 y los 34 años, uno de cada nueve estaba en prisión (The Guardian, 1 de marzo de 2008). La tasa de prisioneros, más alta que en cualquier otro período de la historia de Estados Unidos, era de casi seis veces el promedio mundial (125 por cada 100.000 personas). Según estadísticas, la tasa de reincidencia siguió siendo alta. La mitad de las personas que ya habían sido privadas de la libertad fueron sentenciadas nuevamente a diferentes períodos de tiempo tras las rejas en los tres años siguientes.
No hay una protección adecuada de los derechos básicos de los prisioneros. Información dada a conocer en agosto de 2008 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos mostró que la tasa de penas de cárcel por parte de los tribunales estadounidenses ha venido aumentando sin parar desde 1993. Los convictos que cometieron crímenes violentos fueron más del 50 por ciento del total. California tenía 172.000 internos en sus 33 prisiones, las cuales fueron diseñadas para sólo un poco más de la mitad de esa cifra, lo que quiere decir que cada recluso dispone de un espacio de sólo seis pies cuadrados (Prison overcrowding blamed for health woes, http://www.sfgate.com, 19 de noviembre de 2008). En el condado de Prince George, Maryland, el penal de Upper Marlboro albergaba a unos 1.500 prisioneros, aun cuando fue diseñado para sólo 1.330 (The Washington Post, 25 de julio de 2008). Asimismo, se conocieron frecuentes reportes de presos muertos víctimas de los abusos de los guardianes. Un reporte de Amnistía Internacional en 2008 sostiene que las armas conocidas como Tasers, las cuales propinan descargas eléctricas de alto voltaje, son ampliamente usadas para controlar a los presidiarios y contraventores tanto en las cárceles como en los centros de detención provisional. Esa ONG ha seguido más de 300 casos desde 2001 en los cuales las personas en contra de quienes fueron usadas estas armas murieron tras recibir el choque eléctrico. Sesenta y nueve de ellas perecieron en 2008. De acuerdo con un reportaje publicado por el Washington Post el 25 de julio, más de diez guardianes de prisiones de Prince George han sido arrestados en algún momento de su carrera. Por lo menos seis oficiales fueron suspendidos durante los últimos siete meses, y otros nueve aún seguían laborando en los penales aún a pesar de haber sido acusados de crímenes o actos de violencia.
En enero de 2008, Baron Pikes, arrestado en un caso relacionado con cocaína, murió luego de que un agente de la policía le hiciera nueve descargas con un Taser (página de Internet de la CNN, 22 de julio de 2008). Ronnie L. White, de 19 años, murió estrangulado el 29 de junio de 2008 mientras era mantenido en confinamiento aislado en una correccional del condado de Prince George, Maryland (The Washington Post, 23 de septiembre de 2008). Según estadísticas reveladas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos en junio de 2008, 1.154 internos de prisiones estatales y federales murieron de SIDA entre 2001 y 2006 (Ming Pao Daily, 3 de julio de 2008). Algunas cárceles de Estados Unidos se han convertido en los nuevos "asilos" para los drogadictos y los pacientes con enfermedades mentales, como lo demuestra el hecho de que seis de cada diez reclusos padecen enfermedades mentales (Jails bulging with people with mental ilnesses, the homeless and people detained for immigration offenses; costing counties billions, http://justicepolicy.org). The Economist informó el 10 de mayo de 2008 que Estados Unidos era uno de los pocos países donde los delincuentes son privados de sus derechos. Algunos estados incluso les prohíben votar.
Ver también Los Derechos Humanos en Estados Unidos