Lunes, 03 de Octubre de 2011 07:41
Las siguientes son las 12 novedades más relevantes del Informe de Desarrollo Humano 2011, ‘Colombia Rural, Razones para la Esperanza’:
1. El compendio de investigación más completo disponible hasta 2010 Y 2011
(Investigaciones, informes, libros, ensayos, análisis, datos, mapas, etc.,) sobre el sector y la sociedad rural de Colombia. Los autores tomaron en cuenta la información pertinente para entender cuáles son los obstáculos y las oportunidades para el desarrollo humano del país.
En el país se han publicado excelentes investigaciones sobre el sector rural, pero el mérito del Informe es que las agrupa, integra y ordena bajo una misma lupa, a la luz del paradigma de desarrollo humano, generando una visión más integral y compleja de la problemática rural y de sus posibles soluciones. Además enriquece esa visión con los aportes de 19 consultores contratados sobre temas específicos y especializados y con la información y testimonios recogidos por los investigadores del Equipo durante visitas de campo a 11 regiones dsel país.
2. Un hallazgo académico que obliga a reflexionar sobre estereotipos o supuestos sobre el sector rural y a cambiar el enfoque y las prioridades en el modelo de desarrollo.
¡Aunque en las últimas cuatro décadas en Colombia se consolidaron grandes centros urbanos, el país es más rural de lo que creíamos! Una herramienta estadística, construida por primera vez, a partir de una metodología del Banco Mundial, mide ese hallazgo. Se trata del ÍNDICE DE RURALIDAD (IR), desagregado por Municipio, con el cual se puede medir qué tan rural o qué tan urbano es un Municipio. La unidad de medida no es el tamaño de la aglomeración (el número de habitantes) sino el Municipio.
Según este IR, el 75,5% de los municipios colombianos son rurales, en ellos vive el 31,6% de la población (no el 25%, según el Censo de 2005) y representan el 94,4% del territorio.
3. La confirmación de la mayor vulnerabilidad a la que está expuesta la población rural comparada con la urbana
(Según seis dimensiones o factores) mediante otra herramienta estadística, construida también por primera vez: el Índice De Vulnerabilidad (IV), desagregado por Municipio.
Las seis dimensiones consideradas para construir el Indice de Vulnerabilidad son:
a. Violencia: homicidios, asesinatos políticos y masacres.
b. Capacidad económica (ingresos del Municipio y concentración de la propiedad).
c. Capacidad institucional (desempeño fiscal y capacidad administrativa)
d. Capital Humano (analfabetismo, población en edad de trabajar, población económicamente activa).
e. Índice de Vulnerabilidad Ambiental (construido por el PNUD para Colombia)
f. Demografía (hogares con jefatura femenina, con niños menores de cinco años y con adultos mayores de 65 años).
El uso de los Índices de Ruralidad y Vulnerabiidad de este Informe es muy promisorio porque:
Permitirá evaluar si cada Municipio retrocede, se estanca o avanza en la reducción o mitigación de esas seis dimensiones de vulnerabilidad, o de otras, cuando haya información disponible.
Ayudará a fijar prioridades en la provisión de bienes públicos.
Contribuirá a reorientar los enfoques de los planes de desarrollo con una perspectiva más local, regional y territorial.
Se convertirán en un nuevo referente o linea de base con datos confiables, pertinentes y desagregados para tomar decisiones sobre la reforma rural transformadora que necesita Colombia.
Coadyuvarán al diseño y evaluación de políticas públicas diferenciadas desde el nivel nacional y servirán como criterios de planeación y de gestión departamental y municipal.
4. La visión de cómo y porqué la vida y la economía de las ciudades están atadas umbilicalmente al desarrollo del sector rural
Acompañada de estadísticas que confirman las consecuencias que tiene hoy en Colombia haber ignorado esa relación entre el campo y la ciudad. Por ejemplo, estadísticas sobre el aumento de las brechas, medido y comparado por indicadores sociales.
5. Una indagación preliminar en 607 municipios –que abre campos insospechados de investigación y debate político y académico– sobre la relación entre hegemonía o alternancia electoral, los niveles de bienestar y el grado de ruralidad del municipio
Esta indagación se hizo con un modelo de análisis construido por el Equipo del Informe.
La conclusión general es que en los municipios con mayores niveles de persistencia política—entendida como el grado de control de las elecciones por parte de un movimiento o partido—hay más necesidades básicas insatisfechas, más miseria y más precariedad en los servicios.
6. El índice de desarrollo humano (idh) de Colombia hasta 2010, con desagregación por departamentos y municipios
Es la primera vez que el IDH se calcula para casi todos los municipios de Colombia (con pocas excepciones, donde no hubo información disponible), a partir de los datos del último censo.
El Índice de Desarrollo Humano (IDH) del país aumentó 6 puntos entre los años 2000 y 2010, –pasó de 0,78 a 0,84– en consonancia con la tendencia mundial. Alegra que el país haya avanzado. Pero el asunto crucial es que hay grandes diferencias entre departamentos y entre municipios, tanto en los valores absolutos, como en el ritmo con que se avanza.
7. Un índice de desarrollo humano ajustado (modificado) según la violencia (homicidios y desplazamiento) y la concentración de la propiedad rural.
El resultado es inquietante: el IDH ajustado es menor en 5 puntos que el IDH convencional, en las mediciones de la última década.
Se confirma así el impacto negativo de la violencia y de la concentració de la tierra sobre una vida larga y saludable. No acceder a la tierra impide que ésta sea una fuente permanente de ingresos para millones de pobladores rurales.
8. La comprensión de lo rural con un enfoque territorial, no solo agropecuario, no simplemente demográfico, ni apenas productivo.
La definición de territorio que adopta el Informe abarca siete dimensiones:
Espacial: ocupación del territorio.
Económica: explotación y aprovechamiento de los recursos del suelo y del subsuelo.
Ambiental: uso sostenible de los recursos naturales.
Social: relaciones y situación de los grupos o asentamientos humanos.
Cultural: imaginarios, identidades y cosmovisiones.
Política: monopolio de la seguridad y control del territorio y la población.
Institucional: reglas de juego y papel de la intervención pública.
El Informe entiende que lo rural, en el mundo de hoy, no es comprensible sin las nuevas y prometedoras actividades productivas, que cohabitan con las agropecuarias tradicionales, y en muchos lugares las desplazan.
Al incorporar esta mirada territorial al mundo rural, los actores políticos, sociales, económicos y técnicos deberán considerar agendas más amplias sobre las relaciones con la naturaleza y la sostenibilidad de ciertos modelos de desarrollo en cada una de las regiones de Colombia.
Gracias a esa perspectiva, lo rural recobra importancia en un mundo globalizado en el cual la demanda de alimentos (seguridad alimentaria), materias primas y recursos naturales como el agua, se ha tornado crítica.
9. Un llamado categórico al estado para que recupere funciones de regulación e intervención que nunca debió abandonar o delegar a las fuerzas del mercado que operan en el sector rural
¡La problemática rural necesita de más Estado en el mercado y menos mercado en el Estado!
¡El sector rural debe abrir las puertas de la modernización con un Estado más interventor y regulador!
La intervención y regulación del Estado deben calibrarse en función de las virtudes y limitaciones del mercado, con respeto por los preceptos del Estado social de derecho y de la democracia, y con una ponderación sobre lo que pueden aportar Estado y mercado al avance de desarrollo humano.
10. La distinción entre conflicto rural, conflicto agrario y conflicto armado y las relaciones entre ellos
11. Pluralismo de visiones, intereses, perspectivas y propuestas
12. Amplia fuente de recursos gráficos e información estadística. Para facilitar la lectura y comprensión de los problemas y propuestas, el Informe ofrece:
o 12 mapas, en los que se destacan el del índice de ruralidad, el del índice de desarrollo humano municipal y el del índice de vulnerabilidad municipal.
o 40 gráficos, como por ejemplo, el del índice de concentración de tierras y áreas de palma de aceite; el que compara el índice de ruralidad con el índice de avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, desagregado por departamentos; el grado de ruralidad y la incidencia de los homicidios políticos; la expulsión nacional de desplazados entre 1997-2010; la productividad agrícola por área cultivada, el crecimiento de la actividad agropecuaria y el desempleo rural, etc.
o 3 diagramas: el que explica los componentes del conflicto rural, el que muestra los rangos de Gini de propietarios entre 2000-2009 y el que enuncia los factores del modesto desempeño sectorial.
o 40 cuadros, sobre temas tan disímiles como la estructura de la propiedad rural, según rangos UAF, el crecimiento porcentual de los tamaños de propiedad; indicadores de mercado laboral por sexo y zona; cambios en el Gini de propietarios en los departamentos entre 2000-2009; efecto de la persistencia política y de la ruralidad sobre indicadores sociales; estimación de tierras abandonadas o despojas, y porcentaje de familias desplazadas en el momento del desplazamiento, según región; etc.
o 5 tablas: la que relaciona las instituciones públicas del sector agropecuario entre 1990-2010; la que reseña los instrumentos de política pública para el sector agropecuario; la que resume los referentes para una política de género y grupos étnicos; la que destaca las prioridades en la política productiva; y la que compendia los componentes de una política integral de tierras.
o 43 recuadros con las características ya descritas en la sección 11 de esta guía.
o 3 anexos técnicos. A (estadísticas de desarrollo humano), B (los nuevos indicadores de desarrollo humano construidos especialmente para este Informe) y el C (con las notas técnicas sobre cómo se construyeron el índice de ruralidad, cómo se calculó la convergencia urbano-rural, cómo se construyó el índice de vulnerabilidad; cómo se midió la persistencia política.
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