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Mientras varios municipios del departamento hacen esfuerzos por preservar su patrimonio arquitectónico, en San Rafael destruyen una de sus mayores joyas.
Se trata de la casa cural, edificación esquinera de la plaza de octogenaria existencia, construida por el fundador del pueblo, el sacerdote José de J. Correa Jaramillo. Sus 12 balcones, distribuidos entre la calle y la carrera, se erguían simétricos. Su verde oscuro armonizaba con el verde cercano de las montañas.
Esta antigua casona, contigua a la iglesia principal de San Rafael, constituía uno de los mayores atractivos arquitectónicos de este pueblo del Oriente antioqueño.
Extraña que la sociedad civil, la Administración Municipal y, sobre todo, la Parroquia propietaria del inmueble, hayan permitido destruir este patrimonio. Con fines seguramente lucrativos, tumbaron los balcones esquineros para hacer un local comercial, que dejó un boquete feo y acabó con la armonía del conjunto arquitectónico, deteriorando la belleza del parque.
Los convites
Para el fundador y para los primeros pobladores significó un gran esfuerzo la construcción de las grandes obras en San Rafael. Según la monografía escrita por don Belisario Giraldo, para levantar el templo, la casa cural, el empedrado de la plaza y en general el banqueo de la cabecera, se utilizaron los llamados convites, donde la comunidad acudía en multitudes para aportar mano de obra.
Dice don Belisario: “Era costumbre de todos los domingos, después de la llamada Misa Mayor de las 9 de la mañana. Al salir de ella, las campanas invitaban al convite mediante el tañido especial que se hizo común para los habitantes. Íbamos al tejar a traer adobes para el templo. Era un verdadero desfile interminable; todos deseábamos emular en guapura; los niños queríamos imitar al hombre fuerte que se echaba varias unidades al hombro; no importaba que tuviéramos que descansar varias veces en el trayecto. Cuantos gratos recuerdos guarda para todos esta construcción”.
Da tristeza que las actuales generaciones sanrafaelitas, con su poca valoración por la historia y el patrimonio de su pueblo, ignoren con ingratitud todo el esfuerzo de sus antepasados.