Martes, 12 de Mayo de 2009 04:09
HACE UN MES en el Oriente antioqueño, 260 hombres, con vigilancia de la IV Brigada, eliminan manualmente los cultivos ilícitos que crecen en las laderas de la región. Llevan 152 hectáreas erradicadas y la meta es alcanzar las mil en los próximos cuatro meses.
Jorge Villamil, oriundo de Chiquinquirá, Boyacá, lleva dos años arrancando matas de coca por el país. Ha estado en Putumayo, Santander y Meta, su último destino antes de llegar a San Francisco, en el Oriente antioqueño.
Entre sus 30 compañeros de jornada, en su mayoría provenientes de Tolima y Boyacá, Jorge es conocido como punto com, pues es quien les transmite las noticias una vez las escucha en su radio de mano.
"Estoy aquí para dejar un país nuevo", dice enfático este boyacense al preguntarle por qué decidió convertirse en erradicador de coca.
Junto a Jorge, en las vereda Salambrina, en San Luis, y La Hondita y cerca al casco urbano, en San Francisco, trabajan hace un mes cerca de 260 erradicadores manuales que han eliminado 152 hectáreas de cultivos de coca.
"Yo soy ambicioso, espero que en unos cuatro meses hayamos erradicado unas mil hectáreas en estos municipios", asegura el general Juan Pablo Rodríguez, comandante de la Cuarta Brigada del Ejército.
San Carlos, Argelia y Nariño, son los municipios que siguen en la lista de la erradicación manual en el Oriente, una vez la ONU certifique que las tierras de San Francisco y San Luis están libres de cultivos ilícitos.
La labor de los erradicadores, que ganan 585 mil pesos mensuales más prestaciones sociales y trabajan dos meses de manera continua y descansan 15 días, es custodiada por 200 hombres del Ejército Nacional y dos Equipos de Explosivos y Demoliciones (Exde), quienes con un perro adiestrado cada uno, revisan el área y la dejan libre de minas, sembradas por las Farc y el Eln, para que puedan ingresar los erradicadores. Además, les brindan seguridad durante cada jornada.
En lo más espeso de la selva
Las condiciones de acceso a los cultivos ilícitos en esta zona dificultan las labores de erradicación.
Así lo manifiesta Jamir Bustos, un ibaguereño de 51 años. "Son tres y cuatro horas de caminata desde el campamento hasta los cultivos, y en muchos casos hay que abrir camino por lo agreste de la región", señala este erradicador, quien como aguatero de su grupo, carga al día en sus hombros 70 litros de agua con panela y limón para hidratar a sus 30 compañeros.
Los erradicadores sostienen que, en cada jornada, según la antigüedad del cultivo y las condiciones topográficas y la densidad de siembra del terreno, cada uno arranca en promedio unas 1.500 matas de coca.
Cinco años de proceso manual
Desde hace 5 años se realiza la erradicación manual de cultivos, paralela a la estrategia de aspersión con glifosato. Este proceso se adelanta en Putumayo, Nariño, Vichada, Norte de Santander, Chocó y Antioquia.
Acción Social de la Presidencia de la República, distribuye el trabajo de erradicación manual forzosa en cuatro fases anuales, cada una con dos meses de duración. El 85 por ciento del total de las hectáreas erradicadas manualmente en el país lo realizan los grupos móviles de erradicación, mientras el 15 por ciento restante lo hacen el Ejército, la Policía y la Armada.
Juliana Eusse Guerra - Periódico El Colombiano
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