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En relación con la posible cooperación internacional para el desminado humanitario en Colombia, el Embajador de Francia, quien además preside actualmente el G-24, dijo que en este momento se discute el tema con el Gobierno Nacional ya que la comunidad internacional tiene disposición para cooperar pero hay reglas claras que no les permite apoyar directamente a las fuerzas armadas aun tratándose de desminado humanitario. Agregó que uno de los temas en discusión con el Gobierno es encontrar la posibilidad para que sean organizaciones civiles las que puedan entrar a hacer el desminado humanitario, “sabemos que es un tema complicado porque hay problemas de riesgo y hay problemas de responsabilidad, pero que el desminado humanitario lo hagan organizaciones civiles y ONGs, es prioritario para la comunidad internacional entrar a apoyar este trabajo”.
La declaración la dio el Embajador de Francia, Jean Michel Marlaud, durante la visita realizada por el G-24, el lunes 23 de noviembre de 2009, a la vereda Boquerón del municipio de San Francisco en el Oriente Antioqueño, para conocer el proceso de desminado humanitario realizado en esta zona por el Ejército colombiano.
Manifestó el Señor Embajador francés, que para los países del G-24 el tema de las minas antipersonal ha sido de permanente preocupación, razón por la cual un grupo se ha dedicado exclusivamente a este asunto, en relación a los motivos de su vista a San Francisco explicó: “hemos pensado no quedarnos en oficinas para hablar del tema sino que quisimos tener la oportunidad de ver más de cerca lo que es la realidad de las minas, los peligros que representan y ver directamente cómo afectan la vida de las comunidades, por eso se ha organizado este viaje a este territorio minado en el municipio de San Francisco”.
Promediaban las 10 de la mañana, del lunes 23 de noviembre, cuando dos helicópteros dejaron escuchar su estruendo que cada vez se hacía más intenso aumentado por el eco que surgía de las inhóspitas cañadas de Rioverde, aterrizaron en el lugar donde aún quedan las ruinas de lo que hace seis años fue la escuela de la vereda Boquerón. Del primero, el helicóptero de la Gobernación de Antioquia, descendió el Secretario de Gobierno Departamental, Andrés Julián Rendón, quien llegó acompañado de un grupo de periodistas de los medios nacionales.
En el segundo helicóptero, de la Fuerza Aérea Colombiana -FAC, llegó la delegación diplomática integrada por Vibeke Knudsen, Embajadora de Noruega, país que presidirá la Conferencia de Cartagena a finales de noviembre sobre la lucha internacional contra minas antipersonal; Jean Michel Marlaud, Embajador de Francia como presidente del G-24 grupo de países que apoya el proceso de paz en Colombia; Francesco Quattrini, Jefe de Misión Adjunta de Suiza, país que tomara a partir de enero la presidencia del G-24; John Dew, Embajador del Reino Unido, en el G-24 preside el grupo de trabajo especifico sobre el tema de las minas antipersonal; de la Embajada de Japón, que antes del Reino Unido tenía la responsabilidad del grupo de minas antipersonal y Gustavo Oliva, Ministro de la Embajada de Argentina, que fue la que tuvo la iniciativa de realizar esta visita. Esta misión estuvo compuesta por los países que dentro del G-24 tienen más relación con la problemática de las minas antipersonal.
Con la delegación diplomática también arribó al lugar, Andrés Dávila Ladrón Guevara, director del Programa Presidencial de Acción Contra Minas Antipersonales.
Una media hora antes había llegado al lugar Carlos Iván Lopera, responsable territorial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD, en el Oriente Antioqueño, el viaje lo hizo en camioneta hasta una media hora de recorrido más allá de San Francisco, luego tomó transporte caballar que durante una hora lo condujo a través del sendero por donde antes fue el camino que comunicaba a las veredas del sector de Boquerón y al corregimiento de Aquitania. De manera similar o simplemente caminando, llegaron los integrantes de la administración municipal encabezados por el Alcalde Carlos Mario Nava, personas de la comunidad y algunos periodistas del territorio.

Carlos Iván Lopera, del PNUD, llegó hasta Boquerón por la trocha que antes fuera la carretera hasta la vereda, la recuperación de este camino se ha hecho dentro del programa de desminado humanitario del Ejército.

Carlos Iván Lopera, del PNUD, saluda al Embajador de Francia, y actual presidente del G-24, Jean Michel Marlaud
Dicen los campesinos, quienes hoy viven desplazados en la zona urbana y en esta oportunidad también viajaron a su vereda por primera vez después de seis años, que la trocha por donde se hizo el viaje antes fue la carretera. La misma que la manigua se tragó con el paso del tiempo, dejando atrapada entre rama y rama las mortales trampas dejadas por los actores armados como estrategia para contrarrestar al enemigo, siendo finalmente la población civil la que ha tenido que pagar el costo del destierro además de varios mutilados y muertos.

El camino que ha sido despejado de minas está demarcado a lado y lado con cinta y avisos de seguridad para indicar que no se debe traspasar el área demarcada ante el peligro que representa la posible existencia de minas
Para despejar el camino, el Batallón de desminado del Ejército Nacional, viene desde hace dos años barriendo centímetro a centímetro la zona, aplicando las técnicas que exige el protocolo internacional para tal fin, logrando hasta la fecha despejar unos ocho kilómetros que hoy se encuentran debidamente demarcados con una cinta amarilla y con avisos continuos que advierten el peligro e indican no traspasar la cinta por el peligro que representan las posibles minas sembradas en el territorio.
Qué es el G-24
El G-24 se originó durante una conferencia realizada en Londres en el 2003, fue integrado inicialmente por un grupo de 24 países, con el objeto de coordinar y armonizar las acciones de cooperación entre los principales países que ofrecen ayuda financiera a Colombia.
El papel del G-24 ha evolucionado a partir del proceso denominado “Londres-Cartagena-Bogotá”, nombre que tomó de las conferencias organizadas en los años 2003, 2005 y 2007. Actualmente ha ampliado su objetivo a facilitar la comprensión mutua y el diálogo profundo entre el gobierno y las organizaciones de la sociedad civil.
La presidencia del G-24 cambia cada seis meses. Actualmente la ostenta Francia, sucede a México y la dejará en enero del 2010, a Suiza. El Presidente actual, el Presidente saliente y el Presidente futuro, se mantienen asociados en permanente comunicación en lo que se denomina la Troika.
La secretaría técnica del grupo está bajo la responsabilidad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD.
El lugar del desminado humanitario
Osman Fernando Ospina Cardona, coordinador logístico de la visita en el municipio de San Francisco, explicó a Inforiente que “el desminado humanitario se está haciendo en veredas que tradicionalmente fueron la despensa agrícola del municipio, el desminado se convierte en una luz de esperanza para estas veredas, con el programa se han desminado los sectores de Rancho Largo, Boquerón, Farallones, San Isidro, Cañada Honda y el Alto del Aguacate”.
Ante los reclamos de algunos campesinos y ONGs al manifestar que el desminado lo están haciendo solamente en los caminos con el objeto de mantener en el sector una base militar, Ospina explica que lo que se busca en estas veredas es crear las condiciones propicias para el retorno, por eso se está haciendo el desminado humanitario, primero de los caminos y acceso a las viviendas, luego se tendrán que hacer las otras acciones que garanticen el retorno. “El único sentido del proceso de desminado es el retorno y como una de las garantías para el retorno es la seguridad, lógicamente que es el Ejército el que la tiene que garantizar. Está planteado que se debe hacer un retorno con condiciones de dignidad, eso implica solucionar el problema de la vivienda, el saneamiento básico, centros educativos rurales, generación de ingresos y atención psicosocial, pero dentro de todo esto un elemento esencial es la seguridad y la inversión social”, añadió Ospina.

La visita
La delegación diplomática recorrió parte de los caminos que se han desminado, vieron el estado en el que se encuentran las viviendas totalmente invadidas por la manigua, vieron como es el procedimiento que aplica el Ejército para el desminado y observaron dos de las minas detectadas el día anterior.
El Teniente Betancur, Comandante del Batallón de desminado en Antioquia, explicó sobre el terreno: “Como ustedes pueden ver el campo minado tiene unas estacas o palos de color blanco, que significan que ya son áreas seguras y unas combinadas de blanco con rojo que indican que son áreas que hay que respetar porque no están seguras todavía, es decir que no se les ha hecho completamente los procedimientos de desminado humanitario como tal. Es relevante que todas las minas han sido sembradas sobre los caminos, a los lados de las casas, sobre las escuelas, sobre las fuentes de agua, aquí hay una connotación especial y es que alrededor de las minas hemos encontrado trampas tipo Vietnam. La situación de las minas aquí ha sido complicada porque no tenemos minas con metal, son fabricadas en embases de vidrio o plástico y eso dificulta más la labor de encontrarlas”.

Equipo básico del desminador: Casco con visor, chaleco anti esquirlas, pantalón antiesquirlas, botas antiesquirlas, guantes y uniforme previamente identificado.

Sendas de barrido: Se barren sendas de un metro de ancho por 25 centímetros que equivalen al diámetro de la cabeza del detector. Para el procedimiento se tienen bases, guías, estacas amarillas y cuerdas de nylon a lado y lado. Inicialmente el desminador hace un reconocimiento visual sobre el área con el fin de identificar anomalías, luego corta la vegetación y la retira, con una vara de contraste busca posibles alambres de detonación o algo anormal en el terreno. Todo se hace de acuerdo con el protocolo abalado por la autoridad nacional que en este caso es el Programa Presidencial para la Acción Integral contra Minas. El rastreo se hace centímetro a centímetro para detectar cualquier metal que puede ser una mina, pero casi siempre son otros objetos metálicos como puntillas, clavos, herraduras u otros.
El grupo de desminado, en una exposición mostró las condiciones del terreno, antes y después del desminado y el estado de las vías. San Isidro fue la primera vereda desminada donde se encontraron 11 minas antipersonal y la única mina metálica que se ha hallado en Antioquia; luego se desminó el Aguacate, allí se encontraron 86 artefactos explosivos improvisados y 37 trampas casa bobos o tipo Vietnam.

Trampa casa bobos o tipo Vietnam
La trampa tipo Vietnam es una excavación de 50 a 200 centímetros de profundidad, con una varilla central entre 70 y 150 centímetros, al rededor hay unas 30 o 40 varillas y en la parte superior unos cables de tención con cuatro varillas con punta, el hueco se mimetiza con ramas, al caer la persona se activan las varillas laterales y cae al fondo del hueco lo que le causa la muerte o la mutilación.
En la vereda Boquerón se han encontrado 33 minas, 7 de ellas alrededor de la escuela, además dos trampas tipo Vietnam.
En la vereda El Jardín el procedimiento ha sido complicado porque el camino tiene varias escaleras construidas con varilla lo que dificulta el trabajo con los detectores, allí se han encontrado 17 minas.
Se ha logrado el retorno de 43 Familias en San Isidro, 13 Familias en Farallones, en La Esperanza 23, en La Resma 12 y en La Lora 12, para un total de 103 familias retornadas a los lugares que ya han sido desminados.
En Boquerón se tiene un censo de intensión de retorno de 38 familias de las 55 que habitaban la vereda antes del desplazamiento, de las 35 familias de El Jardín están listas para retornar 20, La vereda Rancho Largo tenía 17 familias han retornado 3 y están en plan de retorno 14, en Cañada Honda habían 22 familias tienen intensión de retorno 14. De un total de 129 familias que habitaban la zona antes del desplazamiento, están pendientes por retornar, una vez se den las condiciones, 86 familias.
Según lo explicaron los miembros del Ejército, este es un desminado piloto a nivel nacional, por las características del terreno, las condiciones atmosféricas, la distancia, la utilización de trampas no convencionales, además resaltan la necesidad urgente de educar a la población en el riesgo y la prevención.

Andrés Dávila Ladrón Guevara, director del Programa Presidencial de Acción Contra Minas Antipersonales, quien acompañó la misión diplomática explicó que el propósito de la visita es ver sobre el terreno la rigurosidad como se está haciendo el desminado humanitario, de esta visita tomarán algunas ideas que serán expuestas durante el encuentro de Cartagena para mostrar lo que se está haciendo y definir las acciones a seguirá.
Ladrón de Guevara, resaltó lo complejo que es en el país el asunto de las minas antipersonal lo que exige una decidida articulación de las acciones sin perder de vista que el norte es tener una Colombia sin minas, para lo que se debe hacer todo lo que sea necesario en desminado humanitario, en educación en el riesgo, en asistencia a las víctimas y en tareas de fortalecimiento institucional, para que cada proyecto y cada tarea brinde los mejores frutos.
Ladrón de Guevara recordó cómo fue el inicio del desminado, “viene a mi memoria cuando apenas habíamos comenzado y llevábamos apenas una intervención en la vereda San Isidro y no habíamos encontrado muchas minas, entonces discutíamos si nos quedábamos o nos íbamos, afortunadamente la decisión fue quedarnos, porque miren ustedes todo lo que hemos encontrado, pero claro, cuando comparamos nuestras cifras con las que se manejan a nivel internacional hay que hacer una traducción importante, aquí no vamos a encontrar miles de millones de minas, pero no podemos por ello renunciar a quedarnos hasta devolverle la tierra limpia y descontaminada a esas comunidades que hace años fueron desplazadas. Por eso la necesidad del concurso no solo de la fuerza pública sino de todas las instancias del gobierno a todos los niveles, el nacional, el regional y el local, para lograr devolver la tierra en condiciones dignas de vida y condiciones propias para el desarrollo a esas familias que fueron desplazadas hace ya muchos años”.
El Embajador de Francia, después de escuchar las diferentes intervenciones dijo: “Hemos venido a escuchar y a mirar, no tanto a hablar, la idea de hacer esta vista ha surgido dentro de las conversaciones del G-24 con las autoridades colombianas sobre el tema de las minas antipersonal, y en particular sobre un tema que para nosotros es muy importante y justamente estamos en discusiones con el Gobierno colombiano, le estamos proponiendo al Gobierno que permita el desminado civil, además del desminado humanitario que hacen hoy en día las fuerzas armadas”.
Carlos Mario Nava Villegas, Alcalde de San Francisco, le contó a la comisión diplomática como “este fue el epicentro de operaciones del más grande conflicto en el Oriente Antioqueño, donde campesinos, lideres, funcionarios públicos y comunidad en general, sintieron enormemente el rigor de la violencia, los grupos irregulares presentes en la zona causaron dolor y desolación, asesinatos selectivos, muchas víctimas por minas antipersonal y se presentó aquí el fenómeno de desplazamiento más grande en nuestro país, la anarquía era total, imperaba la ley de las armas para intimidar nuestra comunidad. El desminado se ve como la posibilidad del retorno de cientos de familias que debieron desplazarse a causa del conflicto, familias que fueron obligadas a mendigar en las ciudades después de haberlo tenido todo en su tierra, en ésta que era la despensa agrícola del municipio”.
Según datos de la Alcaldía de San Francisco, aun continúan minadas en el corregimiento de Aquitania las veredas Comejenes, La Honda, el Portón, El Brillante, San Agustín y la Floresta y en área de influencia de la cabecera municipal aun están minadas las veredas La Nutria, La Loma, El Castillo Venecia, El Porvenir y Santa Isabel.
El Alcalde Nava, llamó la atención del Estado y de la comunidad internacional para que ayuden a brindarle a los pobladores que habitaron estas veredas la posibilidad de un retorno con dignidad a través de la implementación de programas que generen atención integral que se vea reflejada en atención psicosocial, vivienda digna, seguridad alimentaria, mejoramiento de los centros educativos rurales, agua potable, saneamiento básico, escenarios deportivos, proyectos de generación de ingresos, vías de acceso para el intercambio comercial y condiciones de seguridad integral para que el conflicto no se repita.
Testimonios de la comunidad

Norberto de Jesús Morales, de la vereda Boquerón y concejal, “Nosotros hemos sido desplazados en dos ocasiones en el 2003 y luego en 2004, en el 2004 nos dieron 24 horas de plazo para salir de la vereda dejando todo lo que teníamos, la agricultura y todos los enseres de la casa, teníamos 55 familias en esta zona y ahora estamos 38 listos para retornar. Las personas quieren retornar pero ven con preocupación que se está desminando solamente el camino y no se ha hecho nada para desminar la entrada a las parcelas de cultivo, nos preocupa porque si se retorna en esas condiciones no hay forma de obtener el sustento económico”
Aníbal Antonio Martínez, de la vereda Rancho largo, “Nos sentimos muy satisfechos con el trabajo de desminado porque vemos que es uno de los trabajos más importantes para nosotros poder tener la posibilidad de retornar a nuestras tierras, nosotros en la vereda éramos 27 familias que fuimos desplazadas y ahora estamos 14 listas para retornar, lo que me preocupa es que cuando retornemos sí tengamos las ayudas que nos permita disfrutar una vida digna”.
Abelardo Ciro Aguirre de la vereda boquerón, fue desplazado la segunda vez hace seis años, porque mucho antes lo había sido de la vereda El Suspiro del municipio de Cocorná, a Boquerón llegó porque le prestaron una casita frente a la escuela y ahí puso una tiendita donde le vendía a los niños de la escuela y a los que transitaban por el camino. En este lugar logró vivir durante un año donde pudo sostener su familia de 5 hijos. “Aquí viví bien hasta cuando me dejaron un vecino muerto ahí al lado y me tocó alzarlo, ahí fue cuando nos desplazamos, la situación en el pueblo está muy dura porque no hay trabajo allá, por eso hoy venimos aquí a la vereda a ver si nos podemos venir pronto a sembrar comida, porque no me ha gustado vivir en el pueblo ni en la ciudad porque crecimos fue trabando en la montaña y uno así en el pueblo levanta la familia es con miedo de que se junten con malas compañías, en cabio por aquí en la montaña uno los tiene trabajando al lado de uno produciendo la comida que necesita el mismo municipio. Si hubiera la forma para mañana es tarde venirnos por aquí a sembrar comida, maicito, frijol, yuquita, plátano que es lo único que uno consigue en el campo”.