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Este programa cambió no solo la vida de Maria Elena, una mujer que ha sufrido la violencia del país, sino la de sus hijos, principalmente la de Mariana, de 9 años de edad, quien dice que “después de la muerte de papá, mamá cambió mucho con mis hermanos y por eso ellos se fueron a trabajar, a mi me sacó de la escuela porque me decía que tenia que acompañarla todo el tiempo”.
A causa de la disputa de grupos armados en las boscosas veredas de San Francisco, disparos se han llevado cientos de existencias, a Maria Elena se le llevaron la vida de su esposo y la suya. El viernes 25 de mayo del año 2004, dos jóvenes de mas o menos 20 o 22 años, de rostro cubierto y armados con fusiles Ak47 sacaron a su marido, según dijeron, para hablar con él. El lenguaje que utilizaron fue el más común en la época del 2004, el que se desarrollaba a través de expresiones bélicas.
“Mi marido me visitaba todos los días, después de muerto, y entendí que era para decirme que saliera adelante por mí y por mis hijos. Ahora estoy trabajando, mi hija estudia y mis niños mayores me colaboran desde donde están. La guerra me jodió la vida y las madres comunitarias me la salvaron”, cuenta Maria Elena.
Maria Elena deja ver en sus ojos la nostalgia que difícilmente pueden ver los que no conocen su historia, pues su rostro siempre luchaba por ocultar el dolor. Margot fue la persona que primero se le acercó, aunque al principio con cierto recelo, “Maria Elena es una buena mujer, es increíble como ha cambiado desde que está en el grupo, a mí me parecía muy mala clase, pero ahora que soy amiga de ella me doy cuenta que ya es mucho el hecho de que quiera seguir viviendo”.
El conflicto azota nuestra región, de él se habla en los medios comerciales y alternativos, y es acá donde las Madres Comunitarias intervienen, forman un grupo que trabaja con victimas directas e indirectas de la violencia y su labor no sólo consiste en enseñar a criar bien los hijos, sino que además es un espacio, como muchos otros, que dan la oportunidad de trabajar por la comunidad, sobre todo a personas como Maria Elena, desplazada de la violencia, quien ahora en el pueblo lucha por sus hijos, por sus madres y por su pueblo.
Tomado de: Elmundo.com