Viernes, 06 de Noviembre de 2009 01:51
EN LA TARDE de ayer fue capturado un hombre sospechoso de la desaparición de Diego Andrés Vera, el niño de 9 años que la Policía busca por cielo y tierra desde el pasado martes. San Carlos se movilizó en torno a este triste suceso.
¿Cansada? "No, estoy preparada para salir pa' donde sea". Lo dice una mujer de pulso agitado y mejillas enrojecidas, que en 72 horas no ha cerrado los ojos y que sólo se ha sentado por pequeños lapsos a descargar los pies magullados.
Es Diana María Velásquez, mamá de Diego Andrés Vera, el niño de 9 años que, se supone, debe estar en un paraje de estas montañas, de las que se desprende una imponente caída de agua de 700 metros llamada La Chorrera.
En la vereda Vallejuelos, cuyo pico más alto está a 1.876 metros sobre el nivel del mar, amaneció lloviendo y el cielo sigue brumoso. Los más de 200 hombres que desde las 5:00 de la mañana buscaron loma arriba algún rastro del niño, se refugian en cuanto pueden mientras llegan los buenos augurios.
El coronel Óscar Gómez Heredia, comandante operativo de la Policía Antioquia, dice que si Diego Andrés no aparece en un cañón tupido de maleza que falta aún por explorar, la búsqueda podría demorarse días o meses.
Su hipótesis está sustentada en una información que le llegó, pero de la que no puede hacer mayor aspaviento. "Estuvimos hasta la 1:00 a.m. adelantando labores de judicialización, tenemos datos que nos podrían llevar a sindicar a una persona. Ya se designó un fiscal especial para el caso", dice.
El famoso cañón impenetrable se extiende un kilómetro y medio hasta Granada. Lo conocen como Calichal y fue el lugar donde el sospechoso fue visto por última vez vestido de negro, con pasamontañas y un machete.
La espera es tediosa. En las primeras 48 horas, 12 carabineros en sus caballos, guiaron a 15 cuadrillas con personal llegado de Bogotá y Medellín. Había gente del DAS, del Emcar, de Policía de Infancia y vecinos que son ojos en la oscuridad.
Mientras más llueve, el ánimo de Diana reverdece más. "La pista que dio ese muchacho es excelente", dice, dándose moral en medio de las caras largas. "Sé que donde esté, logra salir. Él es muy avispado".
Eso lo refrenda Lucía Cano, profesora de Diego Andrés, para quien la espera no ha sido menos pasmosa. El aula del niño más buscado de Antioquia está cerrada con candado y desde afuera se ve un dibujo hecho por él en la pared.
Capturan un sospechoso
La desaparición de Diego Andrés no encaja dentro de un secuestro extorsivo clásico, afirma el coronel Óscar Merchán, comandante del Gaula Antioquia. "Aquí hablamos de desaparición forzada. Según el perfil criminal y el modus operandi que estamos analizando, las pistas indican que hay otro móvil".
Esta jurisdicción, cuya economía está basada en el cultivo del café, el plátano y la yuca, no registra ni un secuestro este año. Además, las 200 familias que se repliegan en la vereda, no tendrían ni para pagar una vacuna.
Las autoridades se inclinan en pensar que se trata de una venganza de alguien que fue denunciado. "Coge fuerza es que hay una persona que estaría relacionada con delitos hacia los niños", agrega.
Se refiere a un hombre de 30 años que tiene una relación cercana con la familia de Diego Andrés y con antecedentes por abuso sexual contra de su hija de 10 años. Su nombre salió a la luz luego de un interrogatorio que le hicieran investigadores.
Hace dos meses, cuando el ICBF llegó a tomar en protección a la niña, este sujeto habría desaparecido y solo hizo acto de presencia al momento en que Diego Andrés fue reportado como perdido.
Fuentes judiciales revelaron que el hombre presentó respuestas inconexas en cuanto a los lugares que visitó en el tiempo que estuvo fuera. No obstante, eso no lo culpa directamente con la desaparición de Diego.
El Juez Promiscuo Municipal de San Carlos le dictó orden de captura por el delito que lo relaciona con la violación de su hija. A las 3:30 de la tarde de este jueves y mientras la lluvia cede en intensidad, la Sijín llega hasta la Institución Veredal Vallejuelitos para detenerlo.
Son pocas las palabras que dice y tímidos sus gestos. Mientras eso pasa, Diana emprende la búsqueda escoltada por agentes del Gaula y de Carabineros. Comienza otra vez la marcha con la esperanza de que Diego Andrés hubiera dejado caer la gorra que llevaba puesta o una hoja de cuaderno.
"Yo le enseñé que si algún día se perdía, que lo hiciera y sé que él no me va a defraudar", dice.
Tomado de: elcolombiano.com
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