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Terminó de abrir sus ojos verdes, se puso una sudadera negra, una camiseta amarilla y las botas de caucho con las que recorre siempre una hora de camino.
La rutina fue la misma. Empacó sus cuadernos, los lápices y se fue. Atrás quedó su casa, una construcción modesta que se acomoda en medio de las montañas de la vereda Vallejuelos, sector El Bosque, en el municipio de San Carlos.
Diego Andrés, quien cumplió recientemente 9 años de edad, salió con su hermanito de 7 años y tres primitos más por entre el carreteable que culebrea la Cordillera Central.
Sin embargo, cerca de 50 minutos después, al Centro Educativo Veredal Vallejuelitos, donde estudian 93 alumnos y enseñan cinco maestros, sólo llegaron cuatro de los niños, recordó el profesor Omar Cardona. "Los pequeños al principio estaban muy temerosos de contar lo que había sucedido", dijo.
Los chicos llegaron diciendo que Diego Andrés había sido abordado por un hombre alto, delgado, vestido de negro, al que ni siquiera le vieron los ojos.
Ahí comenzó el calvario. Diana María Velásquez, la madre de Diego Andrés, fue la primera en recibir la llamada.
"Lo único que dijeron es que un señor con pasamontañas se había llevado a mi hijo para la zona boscosa. No sabemos nada más", dijo esta mujer de 25 años, ama de casa y de origen campesino.
La soledad que la sobrecogió fue atenuada por los lejanos vecinos que comenzaron a buscar al niño de vereda en vereda. El mismo alcalde de San Carlos, Francisco Javier Álvarez Sánchez, debió abandonar un acto oficial para ponerse al tanto de la situación.
Ofrecen 10 millones
A las dos horas de sucedidos los hechos, el Clopad, los policías y soldados que hacen presencia en la región, iniciaron el operativo de búsqueda.
Sin embargo, pasaron 24 horas y de Diego Andrés no se encontraron ni sus huellas grabadas en el lodo. A medio día de ayer y por orden de la Dirección Nacional de la Policía, el coronel Jorge Andrés Rodríguez Borbón, comandante de la institución en el Departamento, viajó al lugar para coordinar a los hombres.
Transcurridas varias horas, el oficial reveló que se estaban ofreciendo 10 millones de pesos por información que de diera cuenta del paradero del niño, quien tiene como seña particular un lunar rojo en el pecho.
Pese a que hasta ayer en la tarde no se podían revelar detalles de las pesquisas en las que participaron hombres del Gaula, la Sipol, la Sijín y el Emcar; Rodríguez aseguró que el rapto sólo lo pudo haber cometido alguien de la región.
"A esta zona es muy difícil que ingrese gente extraña. Aquí sólo vive gente campesina y humilde. Tenemos claro que la persona que al parecer se llevó al pequeño es de sexo masculino, de 1,75 metros de estatura y contextura delgada", dijo.
La vereda Vallejuelos está ubicada a 5 kilómetros de la cabecera municipal y tiene acceso por una carretera relativamente nueva.
Según el Alcalde, hace 19 meses que San Carlos no registra una muerte violenta, en contraposición a los años en que los muertos, por influencia de paramilitares y guerrilla, semanalmente se contaban por decenas.
La gran dificultad que ha tenido que sortear el bloque de búsqueda de Diego Andrés, es que se trata de un vasto territorio de alta montaña, que limita con el municipio de San Rafael.
Doña Diana María y Diego León Rivera Tobón, padres del niño, al cierre de esta edición seguían esperando noticias.
Mientras tanto, Diana dice que se imagina a Dieguito llegando otra vez a la casa. Lo ve levantándose al otro día, antes que ella, sólo para prender el fogón y darle una vez más, como siempre, una sorpresa.
Tomado de: elcolombiano.com