Viernes, 24 de Diciembre de 2010 09:20
Escrito por Emiro Marín Carvajal

Las comunidades de los predios El Arrayan y La Argentina, en el municipio de Nariño Oriente Antioqueño, participan en un proceso de construcción colectiva del “Puente hacia la convivencia”.
El Proyecto patrocinado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD, es ejecutado por la Fundación Desarrollo Humano; tiene como propósito la construcción colectiva de un manual de convivencia llamado por la misma comunidad el “Puente hacia la convivencia”, además de atención sicológica, jurídica.
Como parte de las actividades del proyecto el 16 de diciembre, se reunieron para celebrar en comunidad el inicio de la navidad, actividad en la que fueron acompañados per el equipo del PNUD en el Oriente Antioqueño, por personal de la Fundación Desarrollo Humano y por Inforiente.
Durante el día compartieron diferentes actividades como la novena navideña, almuerzo comunitario, buñuelos y natilla, mientras relataron sus historias y experiencias a los visitantes; actividad que Carlos Lopera, Oficial de Terreno del PNUD, calificó como “un día en que se construyó otro pedacito del puente”.
El “Puente hacia la convivencia” será un manual que contribuirá a consolidar un pacto de buenas relaciones entre la comunidad, ellos habla de los valores y piensan que lo principal es no considerarse ya como desplazados sino como ciudadanos nariñenses con derechos y deberes en el territorio.
Para la primera novena de navidad prepararon un pesebre humano interpretado por niñas de la comunidad
Mientras transcurría el día, los habitantes de los predios fueron narrando sus historias de vida, su condición, lo que los llevó hasta allí. Una de esas es la de Ramiro Gómez quien fue desplazado de Urabá cuando el 17 de julio de 1997, mientras él andaba de feria negociando un ganado, los paramilitares irrumpieron en su parcela y matando a 9 personas entre ellas a su esposa, con sus cinco hijos llegó a Medellín, luego pasó a Barbosa y así de un lugar a otro hasta recibir del Instituto Colombiano de Desarrollo Rural –Incoder, la adjudicación en el predio El Arrayan.
Dice que le ofrecieron un subsidio de 25 millones de pesos representado en tierra valorada a dos millones por hectárea, sin embargo sólo le entregaron 6 hectáreas y hasta el momento no ha recibido títulos de lo adjudicado. “Aquí la tierra no es como en Uraba donde es tan fértil, aquí es muy árida, aquí en este predio somos 25 familias que vivimos en condiciones muy indignas, no tenemos energía, no tenemos agua potable, aquí no se vive dignamente”, dice Ramiro Gómez.
Salomón Manuel Petro, también tiene su historia, es el líder del predio La Argentina, otro de los adjudicados por el Incoder a familias desplazadas, Salomón trabajaba su parcela en el Bajo Cauca antioqueño, un día llegaron los paramilitares le dieron una golpiza y le dieron 15 días para que abandonará el lugar, con su familia llegó a Medellín donde vivió tres años hasta cuando fue favorecido con adjudicación en el predio La Argentina en Nariño, en este predio les entregaron 352 hectáreas en proindiviso para 34 familias, de las cuales finalmente sólo llegaron 22, pero al ver las condiciones de indignidad en las que deberían vivir, varias abandonaron y hoy sólo quedan 13 familias.
Al llegar, la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria –Umata, de Nariño, le asignó a cada familia una hectárea dentro del predio para cultivar pan coger y les auxilió con proyectos para siembra de caña panelera, plátano, y café, además recibieron una novillona y la promesas de que les ayudarían a montar un empresa panelera y les construirían vivienda digna con servicios de agua y energía, pero con la condición de que debían vivir en comunidad.
Pasados los días vieron que no les cumplían las promesas, la vivienda que les entregaron en forma provisional fueron unas pequeñas casas de tablilla de pino, las que fueron ubicadas formando unos centros poblados, la vivienda definitiva y digna no llegó y en esas condiciones vieron que era imposible la vida en comunidad, entonces por decisión de ellos mimos se dividieron el terreno mediante una acta en la que acordaron aceptar la división oficial que posteriormente les haga el Incoder, algunos trasladaron las casitas a lo que supuestamente es su terreno y ahora esperan que el Incoder les haga entrega individual y oficial de cada parcela.
Ahora esperan con urgencia que el Incoder les entregue alinderado y con títulos de propiedad ya que mientras esto no se dé no pueden ser beneficiarios de proyectos en ninguna entidad ni pueden trabajar en forma porque aún no están seguros si el terreno que tomaron les será adjudicado.
Como si fuera poco, “en 2008 en reunión en La Unión con el Ministro de Agricultura, les ofreció préstamo del Agroingreso Seguro con la promesa de que el ministerio asumía el 70% o el 80% como incentivo agrario según el proyecto, sin embargo cuando fueron a tramitar los créditos muchos no lo recibieron porque la edad no les favorecía y los que lo recibieron a los 6 meses tuvieron que vender la vaca que les habían asignado para poder pagar la deuda” agregó Salomón Petro.
Para Salomón la solución a la situación de su comunidad se puede resolver si les adjudican individualmente los predios, les construyen vivienda digna cómo les prometieron inicialmente y les entregan dos vacas por familia “y ahí sí que nos dejen solos”.
La vida en los predios
Una de las dificultades con las que se encontraron al llegar a los predios es que en Nariño no se produce lo mismo que en sus lugares de origen, la tierra no es la misma entonces aquí han tenido que aprender a trabajar diferente, pero también ha sido la oportunidad para experimentar y demostrar que la tierra puede producir otras cosas, es el caso de Salomón Petro, a quien se le ocurrió probar con el cultivo de arroz y hoy, aunque la productividad no es igual a las zonas tradicionalmente arroceras, ve en éste una oportunidad y así Salomón se convierte en el pinero del cultivo del Arroz en el Oriente Antioqueño.
A los predios El Arrayan y La Argentina llegaron familias procedentes de diferentes partes del País, Allí llegaron de Urabá, de Caquetá, del Bajo Cauca, De San Luis, de San Carlos, del mismo Nariño; una amalgama de culturas y formas de vida prácticamente incompatibles entre sí, en los predios las familias fueron albergadas en ciudadelas situación que dificulta la convivencia.
Esta situación la vienen superando con el traslado de las viviendas a los predios separados, adicionalmente con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –PNUD, trabajan en la elaboración del manual de convivencia, lo que ellos llaman “la construcción del puente” que esperan los una en sana convivencia comunitaria.
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