Lunes, 22 de Noviembre de 2010 00:00

Una niña y su madre, liberan decenas de mariposas que simbolizan la resistencia de las mujeres del Oriente Antioqueño, mientras tanto, otras mujeres víctimas de la violencia intrafamiliar, hacen votos por liberase maltrato, así fue el acto de clausura del encuentro regional de mujeres, convocado por AMOR, para conmemorar el Día de la no violencia contra la mujer.
330 Mujeres, procedentes de las asociaciones de mujeres de los diferentes municipios y corregimientos del Oriente Antioqueño, este 19 de noviembre, se congregaron el parque de Guarne, desde donde marcharon hasta el auditorio de la Institución Educativa Santo Tomas de Aquino, portando pancartas y coreando frases alusivas a la conmoración como “No más violencia contra las mujeres” y “Las mujeres del Oriente avanzamos hacia una vida digna libre de violencia”.
Avanzar en el reconocimiento de sus derechos, fortalecer sus acciones, visibilizar las múltiples formas de violencia contra las mujeres e incidir políticamente para la erradicación de las mismas, son algunas de las tareas que realiza permanentemente AMOR con sus asociadas.
Silvia Vanegas, concejal en el municipio de Guarne, fue la única presencia oficial del municipio en el evento, quien presentó un saludo a las delegaciones e hizo un llamado para que las mujeres tomen conciencia de la importancia de su participación política en los próximos comicios electorales eligiendo mujeres líderes que las representen en los concejos municipales”
Teresa Franco, presidenta AMOR, resaltó la lucha de la Asociación durante los últimos 15 años por la eliminación de toda forma de violencia contra la mujer, como aporte para forjar la paz duradera tanto para mujeres como para hombres, niños y niñas.
El 25 de noviembre fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas Día internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer y ha invitado a los gobiernos, las organizaciones internacionales y las organizaciones no gubernamentales a que organicen en ese día actividades dirigidas a sensibilizar a la opinión pública respecto al problema de la violencia contra la mujer, desde 1981, las organizaciones que luchan por el derecho de la mujer conmemoran el 25 de noviembre como el día contra la violencia.
Se eligió esta fecha para recordar el brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo. Desde entonces las hermanas Mirabal han sido conocidas como las Mariposas Inolvidables y se convirtieron en el máximo símbolo de la lucha contra violencia a la mujer en América Latina, esta fecha ha sido elegida para conmemorar sus vidas y promover su reconocimiento mundial contra la violencia de género.
La actividad académica conto con la exposición de Margarita Quirós, trabajadora social y magister en salud pública con experiencia en violencia intrafamiliar y violencia contra las mujeres, quien se refirió a la ley 1257 de 2008, la cual se logró aprobar con la unión de la bancada de mujeres que pertenecía al congreso en ese entonces, sin importar el partido al que pertenecían.
“En Colombia 8 de cada 10 casos de violencia intrafamiliar son contra las mujeres, hay muchas formas de violencia, no sólo es violencia la que afecta el cuerpo, también es violencia la que asesina el amor, el goce y el espíritu, es violencia la que destruye la vida individual y la que también destruye la vida colectiva”, enfatizó Quirós.
Y agregó, “la violencia intrafamiliar y contra las mujeres es la mayor forma de violencia que se puede dar contra una persona, porque no sucede una sola vez, ésta puede suceder todos los días y cada vez con más gravedad, porque el segundo golpe siempre es más fuerte que el primero”
La Ley no habla sólo de violencia contra la mujer sino que es especifica al identificar los tipos de violencia y se refiere al daño causado a la mujer que ha sido víctima de acciones violentas, habla del daño físico, del daño sexual, del daño sicológico, del daño patrimonial.
La Ley va más allá y también hace referencia a los derechos, aunque en el concepto de Margarita Quirós, se queda corta al no plantear cómo defender esos derechos, dice la Ley que la mujer tiene derecho a una vida digna, a la intimidad, a la integridad física sexual y emocional, a no ser sometida a torturas, ni a tratos crueles, ni degradantes, ni a discriminación, tiene derecho a la igualdad, a la libertad y a la autonomía.
También dedica especial atención a los derechos de la mujer víctima de la violencia, dice la Ley que la mujer tiene derecho a una atención integral, tiene derecho a asesoría jurídica gratuita, derecho a información clara y oportuna sobre sus derechos, derecho a que se haga justicia y tiene derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación y tiene derecho a decidir si quiere ser confrontada con el agresor.
Irma Perilla, del programa Suizo para la promoción de la Paz Suippcol, que acompaña el proceso de mujeres en el Oriente Antioqueño, habló sobre construcción de paz desde la base, destacó como las mujeres con sus acciones, han pasado de víctimas a ser constructoras de paz.
El encuentro finalizó con un acto simbólico en el que liberaron mariposas, las que han adoptado como su símbolo por la cantidad de especies que hay sobre la tierra y su capacidad para resistir a la evolución durante millones de años, a pesar de su fragilidad.
Por su diversidad, las mujeres que integran AMOR se identifican con las mariposas, son de diferente credo, diferentes filiaciones políticas, diferentes generaciones, diferentes profesiones y esa gran diversidad es su mayor riqueza. Las mujeres de del Oriente Antioqueño también han demostrado su capacidad para sobrevivir, consideradas el sexo débil, tuvieron la fortaleza de cargar sobre sus hombros los horrores de la guerra, la fortaleza suficiente para proteger sus familias, para contener sus comunidades, para jalonar procesos de paz y para construir tejido social hacia un desarrollo equitativo y sostenible hacia una paz duradera.
Las mujeres de AMOR se han identificado por la persistencia al vencer las distancias, la inequidad territorial, la pobreza y los roles culturales que las obligan a cumplir dobles jornadas, obstáculos que no les ha impedido participar en la organización por la defensa de la vida digna y por la defensa de sus derechos.
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