Domingo, 08 de Febrero de 2009 05:40
Ayer cumplió 67 años Rita Antonia Taborda, una mujer que ha encontrado en la poesía la mejor manera de enfrentar la vida. Su esposo fue asesinando el 9 de noviembre de 2002.
Luego de cuatro segundos de un amargo silencio, siguió con su relato: “Bueno, se lo llevaron… Desde ese momento se fue mi vida, y sí se fue, a las 8 de la noche yo oí el disparo”.
De esa manera atacó el conflicto a Rita Antonia Taborda Corrales, Topacio. Un grupo que no mencionó por miedo, tristeza, o prudencia se llevó al ser que llenaba su alma.
Guillermo, su esposo, fue asesinado el 9 de noviembre de 2002 en la entrada del cementerio de Cocorná en las horas de la noche. No hubo, ni aún la hay, una explicación para su muerte, lo único que tiene presente es que el hombre con el que se casó a los 17 años, hace 5 décadas, era querido por todos en el pueblo y no tenía enemigos.
La poesía le ayudó a menguar el dolor que su alma sentía. La poesía, la misma que la cautivó desde los 8 años y que ya le permitió publicar su primer libro de poemas.
El viejo, como cariñosamente lo llama, salió el sábado 9 de noviembre de 2002 a buscar unos peones para preparar una molienda en la semana próxima, “eso fue como a las 8”, contó Rita.
“Como a las 9 de la mañana llegó un niño y se paró en la puerta. Yo no lo conocía, y él no me dijo nada, yo le dije, qué necesita mi amor y me dijo: se llevaron a don Guillermo”, Rita guardó silencio por cuatro segundos.
“Le escribo a todo”
Rita, desde pequeña, ha amado la poesía, tanto que cuando conversa se le escapan los versos y termina declamando poemas que improvisa o recordando los 700 escritos que ya tiene, aunque dice que la cuenta pasa por esa cifra.
“Cuando tenía 8 años mi papá nos enseñaba letras, y le preguntaba qué decía ahí y él decía que ahí decían muchas cosas bonitas”, rememoró.
Cosas bonitas. Rita ha escrito poemas para desahogarse, para fortalecerse ante el dolor que le ha causado el conflicto y para enaltecer las cosas bellas que encuentra en la cotidianidad.
Nada que valga como la vida,
no hay dinero con qué comprarla,
es lo más bello que poseemos,
por eso es que hay que cuidarla.
“Yo le escribo a todo, a los pájaros si que les he escrito”, comentó entre risas esta mujer que ayer cumplió 67 años.
Se siente feliz, llena de vida, y agradece a Dios todos los días que le permite disfrutar. “Uno siempre tiene que abrir el corazón para servirle a los demás— dijo—, ahora me lo van a abrir a mí para poder seguir viviendo”. Y aunque suene a chiste es cierto, en unos días, Rita se someterá a una cirugía de corazón abierto para solucionar un problema que tiene en el órgano que le da pasión para escribir sus versos.
Alma vacía
Precisamente, Alma vacía es un poema de 38 versos que escribió para exorcizar parte del dolor que le causó la muerte de su esposo:
Marchitó mi vida la muerte despiadada,
al llevarse del mundo al ser que tanto amaba,
dejó mi alma vacía con un dolor profundo,
ya no encuentro alegría en medio de este mundo.
Entre sollozo y llanto quiero calmar mi pena,
ya se ha quedado inerte la sangre de mis venas,
solo el recuerdo amado de aquel amor sincero,
viene a traer a mi alma un poco de consuelo.
Sollozando palpita mi corazón herido,
la daga de la muerte lo vino a traspasar,
por eso a todo instante tendré que sollozar.
Oh Dios, mandadme calma en medio de mi pena,
muy triste yo recuerdo mi vida que fue buena,
con mi esposo y mis hijos muy bien acompañada,
pero la muerte ingrata su vida le ha truncado,
dejando de dolor mi vida destrozada.
“la poesía me ha servido mucho para afrontar el dolor, y también el Programa de Atención a Víctimas del Conflicto Armado de Medellín me ayudaron mucho”, dijo Rita.
Sin dejar de sonreír, Rita conversa e insiste en que la vida es lo más bello, y con ella el perdón que nos podamos dar los seres humanos, “yo no guardo odio en mi corazón, para qué”, dice sin ocultar una fina dentadura, con dientes filados como militares y con un blanco que solo lo iguala la nieve.
“Del dolor se saca mucho, porque a veces el dolor nos ayuda a levantarnos”, afirmó con la seguridad que tiene un profeta.
Alegría
Tras la muerte de su esposo, Rita, por miedo, decidió venirse para Medellín, donde viven sus hijos —tuvo 10 hijos, 2 fallecieron—. Aún conserva la alegría que dice haber tenido durante toda su vida, baila, cuenta chistes, canta, y escribe, escribe mucha poesía, nunca ha leído poesía de nadie, ni de los más reconocidos autores, pero la suya es completa y con rima precisa y delicada.
Ahora espera a prender a tocar guitarra, no se puede quedar quieta, según dice, porque todo le despierta interés, y aunque le vaciaron su alma, recuerda a su viejo de la mejor manera, y con la alegría que siempre lo caracterizó. “Para mí la vida es una poesía”, remató.
Libro - “El sentido de los años”
Luego de 59 años de pensar en versos y poemas, Rita sacó su primer libro, El sentido de los años, de los que ya tiene preparados una segunda y tercera parte. Ella misma, con sus ahorros consiguió un tiraje de 500 ejemplares que ha ido vendiendo entre las personas más allegadas. Es una compilación de algunos de sus poemas y en el libro está el que escribió tras la muerte de su esposo, Alma vacía. Los interesados en adquirir el libro de Rita, se pueden comunicar con ella a los teléfonos 437 25 14 ó 264 54 06.
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