Miércoles, 14 de Septiembre de 2011 07:40
Escrito por Carlos Humberto Gómez
Mi análisis no será tan técnico como quisiera Cornare o la concesión. Mi análisis no será tan osado como quisiera el gerente de concesiones. Mi análisis será el de un ciudadano que vive y siente, que tiene voz pero no voto.
He escuchado muchas veces que el túnel es una realidad y que aunque nos rasguemos las vestiduras, nada va impedir que el gobernador de Antioquia actual ponga la primera piedra.
Mi análisis como dije es mas de alguien que vive y sentirá con todo rigor las consecuencias del voraz resultado de la obstinación oficial. Ellos muy contentos de tener una obra nueva, muy contentos de ver el desarrollo del Oriente sin medir las consecuencias, muy contentos de atravesar la montaña con una de las obras de ingeniería mas avanzadas de los últimos años. Muy contentos de comunicar a Medellín con el Aeropuerto en unos minutos menos.
¿Pero y a que costo? No es precisamente el costo económico. El de los miles de millones que dejarán de invertirse en material e iluminación para vías terciarias, en mejoramientos de vivienda, en reparcheo de vías departamentales, en programas de reforestación, en vivienda de interés social, en promoción y prevención de la salud de los antioqueños.
No. Es el costo del daño al medioambiente, el que los pobladores de Santa Elena y el sector Occidental de Rionegro viviremos directamente. Somos los que cargaremos con la muerte y desaparición de las especies nativas de flora y fauna que a tantos turistas ha atraído hasta ahora.
Ya no veremos mas las migraciones que vienen del Sur del continente y que anualmente engalanaban las montañas de nuestra tierra, porque ya no habrá donde posarse donde disfrutar del colorido y espacios verdes. Ahora habrá un túnel. Diría más bien que con túnel pero sin agua. Las fuentes serán intervenidas, los cauces de las quebradas se harán cada vez más escasos.
A los acueductos comunitarios, y quien creyera a los que también atiende la mas grande empresa de Servicios públicos de Medellín, también les escaseará el agua. Aquella que por causa de las obras de cemento en la montaña harán menos húmedo el hábitat de especies únicas en el mundo. Aquella que por beneficiar a contratistas del estado dejará desolado el territorio que hoy se convierte en pulmón verde y fábrica de oxigeno, y agua para los habitantes de un importante número de seres humanos de las laderas de Medellín y el Oriente Antioqueño.
No tengo voto. Pero se que las generaciones futuras harán un serio análisis que hoy prefiere evadirse. “Habían otras alternativas y prioridades, dirán”
Pd. 5 Acueductos veredales que atienden zonas rurales en Rionegro se verán afectados como consecuencia de las obras del túnel de oriente. Los líderes políticos y sociales serán protagonistas de un capítulo de desolación y maltrato natural y verán disminuir dramáticamente las fuentes de agua de estas entidades de servicios públicos de Yarumal, Rancherías, La Mosquita, Aerocivil y Sajonia Alto Vallejo.
Por: Por: Carlos Humberto Gómez
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