Lunes, 14 de Noviembre de 2011 10:39
Escrito por José Hilario López Rincón
La Ministra podrá saber de comerciantes y de banca de inversión, al fin y al cabo fue Presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá durante diez años y es experta en finanzas, pero no maneja el tema de la educación. Los estudiantes no son comerciantes, aunque así lo pretendan con la reforma, ni las universidades son tiendas de barrio o supermercados o instituciones bancarias, aunque así lo quieran con la reforma. En un acto de responsabilidad ética y social, la Ministra debería renunciar.
La lucha contra la reforma mercantilista de la Ley 30, conocida como de la educación, ha permitido que el Movimiento Estudiantil colombiano, salga del largo período de aletargamiento en que se encontraba y asuma de manera organizada, decidida y unida la reivindicación del derecho a la educación.
Tan pronto como el estudiantado inició las movilizaciones de rechazo a la reforma y a la manera autoritaria como se pretende imponer, la respuesta del Gobierno de Santos Calderón y su Ministra mercader fue la represión: bolillo y gases lacrimógenos contra los manifestantes. Pero el Movimiento Estudiantil unido y organizado, en esta hora decisiva, no se va a dejar amedrentar, como dice la canción, “de animal ni policía”
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En tanto las manifestaciones se han vuelto más numerosas, organizadas e ingeniosas, la respuesta oficial, de algunos medios de comunicación y sectores retardatarios del país, ha sido la de desconocer y deslegitimar la protesta estudiantil: desde ignorar la magnitud de las diversas expresiones de descontento del estudiantado o las propuestas de los estudiantes, hasta injuriar a los manifestantes y sentenciar que las marchas están infiltradas por terroristas.
En contra de las protestas de los estudiantes, se ha expresado quien fuera el Vicepresidente del oscuro y tortuoso Gobierno anterior (2002-2010), es decir el Gobierno en el que campeó el paramilitarismo y la corrupción; el Gobierno de las interceptaciones ilegales (“chuzadas”) y los asesinatos premeditados de civiles por parte del Ejército (“falsos positivos”). Ahora en su papel de “entrevistador” y de caja de resonancia de la “oposición” liderada por su antiguo patrón, ha salido a decir lo siguiente:
“(…) ¿Qué va a pasar con los estudiantes? (…) Aquí llegó el momento de decirle a los estudiantes y a todos los que se quieren tomar las vías… Van a enfrentarse durísimo con el brazo de represión legal del Estado… con armas no letales como esas que pues…eh… les meten voltios a los muchachos, el muchacho cae… y se lo llevan arrestado por interferir con una vía pública”
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Si esa propuesta viniera de alguna persona que se pudiera considerar demócrata, respetuosa de los Derechos Humanos, uno se escandalizaría por el tinte fascista que encierra la misma. Pero no es así. La propuesta es coherente con la ideología y el pensamiento de quien la plantea. Olvida el sombrío personaje que a lo largo de la Historia, ni a los movimientos sociales, ni al movimiento popular y mucho menos a los estudiantes les “asustan las balas ni el ladrar de la jauría”.
El asunto de la educación no es sólo asunto de los estudiantes, el tema debe convocar a toda la población y puede ser la oportunidad para aunar esfuerzos en defensa de los derechos y por la lucha hacia una verdadera democracia. Es la hora de exigir ¡que los derechos pasen del papel a los hechos!
Uno de los problemas fundamentales en la controversia que genera la imposición de la reforma educativa, es el desconocimiento del sector por parte de la Ministra de Educación. La Ministra podrá saber de comerciantes y de banca de inversión, al fin y al cabo fue Presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá durante diez años y es experta en finanzas, pero no maneja el tema de la educación. Los estudiantes no son comerciantes, aunque así lo pretendan con la reforma, ni las universidades son tiendas de barrio o supermercados o instituciones bancarias, aunque así lo quieran con la reforma. En un acto de responsabilidad ética y social, la Ministra debería renunciar.
Luego de las gigantescas movilizaciones del pasado jueves (10-11) en todo el país, el Gobierno de Santos Calderón ha reiterado que retira el proyecto de reforma si se levanta el paro. Suena a extorsión. Pero también, el Ministro del Interior ha dicho que si no se levanta el paro aprobarán la reforma. Suena a amenaza.
Acá hay que recordar cuál es el estilo de este Gobierno en materia de negociación de reformas o de proyectos de ley. Para citar un solo ejemplo, el de la Rama Judicial, el Gobierno de Santos Calderón se reunió por cerca de un año con los magistrados de las altas Cortes para “concertar” la reforma. Y llegado el momento de presentar la misma ante el Congreso, no se tuvieron en cuenta las propuestas de la Rama Judicial, como en su momento lo indicaron los magistrados.
La Mesa Amplia Nacional Estudiantil deberá tomar una decisión acerca de la continuidad del paro el próximo sábado, pues la lucha en contra de la reforma debe seguir. Esperemos que sea la más adecuada y no se dejen meter afrecho por harina, como dicen los versos:
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho. (…)
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura.
Para la boca del pobre
que come con amargura. (…)
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre las ruinas,
con las banderas en alto
pa’ toda la estudiantina.
Por: José Hilario López Rincón - Abogado Corporación por la Dignidad Humana
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