Derechos Humanos

Registro Único de Víctimas: un

  El Registro Único de Víctimas tiene en aprietos a las instituciones del Ministerio Público en Antioquia, porque diligenciar un solo ...

Leer Más

Un periodista asesinado cada c

  Con ocasión del Día Mundial de la Libertad de Prensa, este 3 de mayo de 2012, Reporteros sin Fronteras denuncia ...

Leer Más

Más de 400 víctimas de las aut

  La Unidad de Justicia y Paz recibió los testimonios de más de 400 personas durante una jornada de  atención a ...

Leer Más

En Línea

Tenemos 189 invitados conectado(s)

Bloguer

News image

Qué decir para salvar un bosqu

Con un apoyo social fuerte es posible frenar los proyectos depredado...

Sábado, 5 Mayo 2012

Leer Más
News image

La izquierda acepta o rechaza

Ambas posiciones la dejan frente a consecuencias duras y enormes res...

Sábado, 28 Abril 2012

Leer Más
News image

El discurso sindical debe cons

Los sindicalistas para sus luchas reivindicativas deben considerar l...

Sábado, 14 Abril 2012

Leer Más
News image

El Oriente Antioqueño construy

  El Oriente antioqueño construye autonomía territorial, como pr...

Domingo, 8 Abril 2012

Leer Más
News image

Los socialistas deben explicar

Cuando muchos en la izquierda se limitan a denunciar y actuar frente...

Sábado, 7 Abril 2012

Leer Más
Nosotros empezamos a escuchar comentarios malucos en los años ochenta, decían que había guerrilla, pero no veíamos nada. Aunque a decir verdad, desde hace más de treinta años para acá, con la Autopista inaugurada, se empezaron a presentar robos en las fincas más cercanas a la carretera, quienes tenían ganado lo perdieron en una noche cualquiera, cuando llegaba gente extraña en carros de carga y se alzaban algunos animales. Al amanecer ya no había nada que hacer, solo potreros desocupados.
 
No era gente de La Esperanza, en esa época nadie tenía carrito por allá, ahora sí hay como dos o tres vecinos con carro pero nada más, de resto lo que uno ve son motos y bicicletas. Nosotros empezamos a sentir susto, eso se veía en los rostros de casi todos los del corregimiento
También recuerdo que en esos años aparecieron personas muertas por toda la Autopista, pero no eran vecinos nuestros, lo que se decía era que tenían algo que ver con el narcotráfico. Cuando yo estaba recién casada veía bajar por la Autopista caravanas de hasta veinte carros y todos del mismo color, recuerdo una caravana de carros negros, ahí llevaban canoas quién sabe para dónde, también una vez iban como veinte o treinta motos de color rojo. 
 
Por los comentarios que corrían entre los campesinos, se decía que eran narcotraficantes, pero igual ellos nunca paraban en La Esperanza, solo pasaban por allí. El mayor peligro era para quienes vivían a los lados de la Autopista, de pronto con niños pequeños y esas caravanas a toda velocidad, casi volaban por el aire de lo rápido que pasaban, más que todo daba miedo el riesgo de algún accidente.
 
La situación se empezó a poner dura y fue aumentando el daño contra nosotros, pero la vida se conservaba y no recuerdo casos de La Esperanza donde hayan matado a alguien por robarle en esa época. Sí se veía cada vez más descomposición, iba aumentando con los días y veíamos más forasteros por el corregimiento, no estaban armados o al menos no parecía, pero ya se quedaban por ahí o se adentraban en las montañas; eso fue a puertas de la década de los noventas. 
 
Después de que tuve la niña mayor (en 1991) ahí sí me tocó ver enfrentamientos, porque ya entró el Ejército a combatir a las guerrillas que estaban en este territorio. Para nosotros eso fue muy extraño porque no estábamos acostumbrados a ver gente armada, las únicas armas que veíamos desde pequeños eran los machetes de los campesinos que nos encontrábamos por los caminos, cuando íbamos rumbo a la escuela, ellos iban a desherbar sus cultivos o por hierba para su ganado.
 
Con gente armada y uniformada en La Esperanza empezó el susto de los campesinos, la desconfianza de ver a los unos y a los otros, y los bombardeos. En el año 92 mi papá tenía un potrero de utilidades en La Florida, esa tierra era muy grande, porque a mi papá, para llegar hasta donde tenía los cuatro animalitos, le tocaba caminar más de dos horas para adentro y a buen paso de campesino.
 
Por esos días hubo un enfrentamiento en esas tierras, por allá no habitaba nadie porque era muy pendiente y era mejor tener potreros que vivienda. Cuando mi papá fue a salar los animalitos los encontró muertos y con huecos de bala por todas partes. Nos dijo mi papá que a uno de los terneros le contó 150 balas, yo creo que mi papá exageró para decirnos que eran muchas, se veía que el ternero estaba en la parte de arriba del potrero porque quedaron marcados los resbaladeros por los que fue bajando el animalito entre la maleza.
 
Ya nos entró mucho miedo, no queríamos cuidar animales y nos daba pánico cuando mi papá se demoraba en llegar, nosotros creíamos que lo habían agarrado. Él, en ese trayecto, nunca se llegó a encontrar a ningún armado, menos mal porque con cualquiera de ellos hubiera corrido riesgo.
 
Por esa época ya se veían hombres armados por todo lado y uno no sabía quiénes eran, a quiénes creerle, cuál era el soldado, cuál el guerrillero; todos armados y uniformados y si uno no se arrimaba a verles el distintivo, no se sabía. La gente de estos lados fue sintiendo cada vez más miedo y ya uno escuchaba de asesinatos o muertos en combate.
 
Lo más doloroso de todo fue que el Ejército empezó a desconfiar del campesino, lo interrogaba, lo señalaba (pareciera que el del conflicto armado es uno que está en el campo); si en la Autopista quemaban carros, así fuera por Guarne o llegando a Doradal, el ambiente se ponía pesado en La Esperanza. Una sola vez quemaron un bus en el corregimiento (no recuerdo en qué año), obviamente hombres armados, nosotros no teníamos nada que ver con eso.
 
Muchas veces íbamos campesinos para El Santuario, Medellín o Rionegro y los carros parados porque había un enfrentamiento, o iba uno para Cocorná y había retén del Ejército, los soldados nos decían que estaban dando bala en el municipio.
 
Cuando menos pensábamos, uno venía de algún lado y quedaba por ahí atrapado en la Autopista, las balas se sentían cerca y nos llenaba de miedo ver esos tanques de guerra que llevaban allá y que utilizaban sin misericordia cuando había enfrentamientos. La Contraguerrilla prendía esos tanques y daba bala por donde fuera, no les importaba donde caían. 
 
Fue muy duro porque no solamente era la guerrilla la que tiraba morteros y granadas, el Ejército también lo hacía. Hay historias de muchos vecinos que detrás de la casa les explotaron granadas, uno ni sabe cómo están vivos, eran del Ejército porque eran granadas que subían y ellos estaban en el corredor de la Autopista, las partes altas de las montañas eran de los demás.
 
Fueron muchas las casas con huecos, con balas que venían desde abajo.  Recuerdo que a un niño de doce años, Juan Crisóstomo, una bala le atravesó la pantorrilla y lo hirió, a él se lo llevaron quince días después de ese acontecimiento, es decir, él hace parte de la lista de desaparecidos de La Esperanza en 1996
 
Por: Marisol Gómez Castaño - Trabajo de grado para optar al título de Comunicadora Social-Periodista
 
Fotografía archivo Inforiente
Allá está mi tierra, entre montañas
 
Reconstrucción del conflicto armado en El Carmen de Viboral. La voz de las víctimas acerca de sus vivencias en medio de la guerra en las veredas La Esperanza, El Porvenir y La Chapa.
 
 
 
(3) Doña Flor - El conflicto a la zona… 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ver más Crónicas
 
Ir a página principal de Inforiente
 
 

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar

  • Especial
  • Video
  • CNC
News image

 

El Registro Único de Víctimas tiene en aprietos a las instituciones del Ministerio Público en Antioquia, porque diligenciar un solo formulario toma cerca de hora y media y no hay suficiente personal para atender la demanda de usuarios. La Personería de Medellín ya otorgó citas hasta agosto y la Defensoría departamental hasta septiembre; para ambas instituciones falta apoyo del Gobierno Nacional.

     
 

 

Ultimos Comentarios